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La planificación participativa del ecoturismo es imprescindible para el crecimiento socioeconómico equitativo de localidades con potencial ecoturístico. El informe destaca la contribución de esta estrategia para la formación del capital social y para el desarrollo del ecoturismo.
Este informe intenta reflejar la utilización de metodologías participativas para la planificación del turismo, su contribución para la formación del capital social y para el desarrollo del ecoturismo. El ecoturismo puede ser definido como “... una actividad que utiliza, de manera sostenible, el patrimonio natural y cultural, incentiva su conservación y busca la formación de una conciencia ambientalista a través de la interpretación del ambiente, promoviendo el bienestar de las poblaciones involucradas”. La actividad ecoturística, como cualquier otra actividad económica, sólo progresará sí hubiere una planificación, ésta entendida como “... la selección de los objetivos en función de la realidad local y de la manifestación de la población, la preparación de los medios para conseguirlos, el control de su aplicación y la evaluación de los resultados obtenidos”. Para implementar el ecoturismo siguiendo los preceptos de la sostenibilidad es necesario planificar con la participación efectiva de la comunidad local. Ésta tiene que ser la principal beneficiada de la actividad turística, así como tener poder de decisión acerca del futuro de su ciudad. Normalmente, para concretar la gestión participativa del turismo son utilizadas metodologías participativas que son empleadas como herramientas para la elaboración, implantación y monitoreo de planes de desarrollo del turismo. Esas metodologías deben considerar los aspectos socioeconómicos y la realidad local, puesto que tienen un papel fundamental en la formación del capital social. Robert Putnan, precursor de los análisis del capital social, dice que éste está relacionado con el grado de confianza existente entre los actores sociales de una sociedad, las normas de comportamiento cívico practicadas y el nivel de asociatividad que caracteriza a esa sociedad. En el capital social se ve “... la oportunidad de fortalecer las capacidades de la sociedad civil”. El ecoturismo es una actividad promisora para el desarrollo de naciones con potencial ecoturístico, “creciendo mundialmente cerca de 25% al año”(Seabra 2001). En Brasil, se encuentra un escenario propicio para esa actividad, debido a la rica diversidad natural, donde se destacan diferentes ecosistemas, como el Pantanal, la Floresta Amazônica, el Cerrado y la Mata Atlântica, así como el singular y múltiplo patrimonio cultural, con sitios considerados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, además de las diversas manifestaciones populares y folclóricas. Los órganos gubernamentales brasileños responsables deben actuar a partir de la Política Nacional de Turismo, de la Política Nacional de Ecoturismo y de la legislación vigente. Tienen la función de controlar la gestión del turismo y fomentar su desarrollo trayendo mejoras en la calidad de vida de la población local. El Instituto Brasileño de Turismo, más conocido por Embratur, al elaborar la Política Nacional de Turismo, definió varias directrices y programas, entre ellos el Programa Nacional de Municipalización del Turismo, PNMT. Éste tiene como objetivos principales descentralizar las acciones políticas de planificación turística y dotar a los municipios con potencial turístico de condiciones técnicas y organizacionales para promover el desarrollo de la actividad turística (Embratur 1998). Actualmente el PNMT es desarrollado en 1.476 municipios brasileños. La metodología ZOPP que es empleada en este Programa será uno de los elementos de análisis. Ecoturismo y Comunidades Locales El ecoturismo es una actividad que tiene como principios la preservación del medioambiente y la valoración de la cultura autóctona. Busca no solamente el desarrollo económico de las localidades, sino que haya un crecimiento socioeconómico equitativo, e intenta fomentar el cambio de actitudes del hombre en relación con el medioambiente, para que se dé la conservación de los recursos naturales y culturales - materia prima del turismo. Los fundamentos del ecoturismo están estrictamente relacionados con el desarrollo sostenible que es “... aquel que atiende las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan a sus propias necesidades”. En la búsqueda de la sostenibilidad de la actividad, es primordial escuchar los deseos y las necesidades de la comunidad local. Involucrar a los actores sociales de la localidad, como a los representantes de las esferas pública, privada y del tercer sector, y principalmente a los representantes de la comunidad en el proceso turístico, es fundamental para el suceso del mismo. Conforme Drucker, “el hecho de que el individuo necesite disfrutar de una posición y función social es tan importante para la sociedad como para él”. Entonces, hacer la planificación turística de forma participativa es una manera de integrar y fortalecer los lazos sociedad / ciudadano. En este momento existe la oportunidad de reintegrar a la sociedad a los individuos que se encuentran al margen de las decisiones políticas y aún no ejercen su papel de ciudadano, promoviendo una redefinición de papel y función. Cuando una comunidad es invitada a participar del proyecto de implantación o estructuración del turismo en su ciudad, puede sentirse parte integrante del todo. Además, está la posibilidad de que se haga dueña del proyecto y dé continuidad al mismo, independientemente del cambio de gobierno. Si cree en las ideas las defiende, evitando lo que se ve actualmente en varias localidades: la discontinuidad de acciones políticas. Otro aspecto importante es que la comunidad empieza a tener otra relación con la ciudad, o sea, ve con un mirar distinto e inicia un proceso de valoración de su cultura. La identidad cultural colectiva es fortalecida. Esto es esencial, pues una comunidad que valora sus costumbres no es tan fácilmente influenciada por los hábitos del turista, minimizando los impactos negativos del turismo. Así como, si valora su ciudad, tendrá deseo de cuidar del bien común y será pieza clave en la protección del medioambiente. Planificación Turística: el Gobierno y su Papel de Emprendedor Cívico El término emprendedor cívico viene siendo muy utilizado en el mundo académico. Designa la persona o institución que actúa en pro de una sociedad exitosa y contribuye para la formación, potenciación y / u organización de personas capaces de generar soluciones. Conforme José Monir Nasser, “el deber del emprendedor cívico es hacer la ligazón entre las energías que están fragmentadas y consecuentemente producir el capital social”. El emprendedor cívico busca potenciar el capital humano de una localidad posibilitando una mayor interacción de los ciudadanos y consecuentemente un grado de competencia que contribuya para el desarrollo de la misma. Cuando el gobierno trabaja en pro de la gestión participativa del turismo está, en realidad, cumpliendo su papel de emprendedor cívico. Éste tiene la función de guiar a la comunidad, debe contribuir para la integración de las personas e incentivar la formación de estructuras sociales representativas. En el ámbito local los órganos públicos responsables por el turismo deben organizar y promover la actividad ecoturística en consonancia con el gobierno federal y provincial. El poder público y los empresarios locales deben comprometer a la comunidad en el proceso turístico. Los actores sociales, al comprender que tienen un objetivo común - desarrollar la localidad de manera sostenible y mejorar la calidad de su propia vida - unen esfuerzos para tal fin. La planificación participativa del turismo, a través de la amplia y permanente participación de la comunidad, es imprescindible para la consolidación del ecoturismo. Lamentablemente no es esto lo que ocurre en la mayoría de los países menos desarrollados, como es el caso de Brasil. Marcos Aurelio Tarlombani da Silveira, en el libro “Turismo: Desenvolvimento Local”, plantea: “En estos países, la planificación aún sigue siendo practicada dentro de una visión con fuerte tono autoritario, centralizador, en el cual prevalece el enfoque sectorial. Es la visión de la planificación burocrática, sectorizada, y como algo a ser impuesto de arriba hacia abajo, heredada de la concepción dominante hasta los años 70”11 . Delante de esta realidad, el gobierno debe contribuir para la creación de un proceso democrático. Al buscar el modelo de desarrollo sostenible es fundamental planificar de forma participativa, con visión holística y con el fin de tener cambios cualitativos, además de los cuantitativos, tomando en consideración que la planificación es un proceso dinámico, que necesita acompañamiento y ajustes constantes. La implementación de la gestión participativa tiene que legitimarse a partir de la actuación puntual, clara y movilizadora del órgano gestor. Esto contribuirá para que los miembros de la comunidad se tornen co-gestores del proyecto turístico. Capital social y desarrollo El capital social es “...un recurso crucial para el desarrollo humano porque permite potenciar las capacidades de las personas para incidir sobre la marcha de las cosas”12 , necesitando ser creado o fortalecido para el desarrollo de localidades. En reunión del Banco Interamericano de Desarrollo(BID), en ocasión de la Cuadragésima Reunión Anual, se discutió “acerca de las complejas interrelaciones entre Capital social y desarrollo”13 . De esta reunión, que fue realizada en 1999 en París, se publicó un libro, Capital Social y Cultura: Claves Estratégicas para el Desarrollo”14 , donde se percibe la actualidad e importancia de esta discusión a nivel mundial. A partir de este libro y de acuerdo con lo que plantean diversos estudiosos de las humanidades, a saber, que el nivel de desarrollo de una nación se percibe por el grado de organización de la sociedad, reflexionaremos acerca de esta relación. El término capital social, así como su concepto son relativamente nuevos. En realidad no hay un concepto único, sino que diferentes autores hablan de los variados elementos que forman su esencia. Pierre Bourdieu(1980) y James Coleman(1990) fueron los primeros en abordar el tema, seguidos de Robert Putnam(1993). El capital social está directamente vinculado con las relaciones de confianza entre los actores sociales y la cooperación cívica existente en una sociedad. Hacen parte de ese universo algunos factores como la capacidad de esta sociedad para crear asociaciones y las actitudes de los ciudadanos con relación a su ciudad y sus deberes cívicos, como el pago de los impuestos o la preservación de los espacios públicos. El emprendedor cívico, sea el gobierno o una institución privada o del tercer sector, al invertir en la formación del capital social en una localidad, estará contribuyendo para el fortalecimiento de los lazos de unión de la sociedad, siendo este hecho imprescindible para la organización o reorganización de las estructuras sociales. A partir de este proceso, pueden ser formadas nuevas asociaciones locales o fortalecidas las ya existentes. Además, los individuos de la comunidad, poco a poco, tendrán la oportunidad de internalizar lo que es realmente ser ciudadano, asimilando sus deberes y luchando por sus derechos; y de contribuir para el desarrollo sostenible de su ciudad. Metodologías Participativas, el Caso Brasileño Las metodologías participativas pueden ser utilizadas como instrumentos facilitadores para la planificación participativa del turismo. La figura en que se respalda el órgano que está al frente del proceso, es el mediador. Este es la persona que intermedia entre participantes, promoviendo armonía y mayor productividad en el trabajo. El mediador, a través del empleo de las metodologías adecuadas a la localidad, sabe cómo interligar los distintos potenciales de los integrantes del grupo y cómo obtener las informaciones sobre la comunidad, así como sus opiniones, intereses y expectativas referidos al proyecto ecoturístico. En todo el mundo se emplean las más diversas metodologías para planificar el turismo. En el caso de Brasil, normalmente, éste importa las metodologías de los países desarrollados. Sin embargo, en general no se hace la adaptación necesaria de éstas a la realidad del país. Para ejemplificar el hecho, se eligió la metodología ZOPP.ഊ8 La metodología ZOPP fue elegida por ser importada por el gobierno brasileño como si fuera el modelo único e ideal a ser seguido, y utilizada en todos los estados a través del Programa Nacional de Municipalización del Turismo, PNMT. Éste es implementado por el gobierno brasileño desde 1995. Elaborada por el GTZ 15 (Deutsche Gesellschaft fur Technische Zusammenarbeit), una empresa de derecho privado de Alemania, la metodología ZOPP es un instrumento de gestión que sirve de base para las actividades de planificación, implementación y evaluación. El término ZOPP(Zielorientierte Projektplanung) es utilizado como abreviatura para la planificación de proyectos orientados por objetivos. GTZ aplicó la metodología en una fase de experimentos en 1980/81 y es formalmente utilizada desde 1983. A través de workshops realizados con los socios y los grupos blanco son empleadas pequeñas tarjetas coloridas, donde los participantes apuntan lo que es solicitado por el mediador. Esas tarjetas posibilitan que sean visualizados las diferentes etapas y resultados del programa. Comparando Alemania, local de elaboración del ZOPP, y Brasil, tenemos el siguiente panorama: Alemania, país desarrollado, con indicadores económicos y sociales que retratan una nación rica se diferencia de Brasil, país periférico con grandes desigualdades sociales. Alemania, cuna de diversos pensadores como Kant, Hegel, Max y Nietzsche, tiene una identidad cultural fortalecida y una tradición democrática. Esa última puede ser ilustrada por la historia política del país donde, aun en la época del imperio, inicio del siglo XX, había elecciones directas para elegir a los representantes del parlamento y fue uno de los primeros países del mundo donde las mujeres obtuvieron el derecho de votar, en 1919. En contrapartida Brasil estuvo subyugada a la imposición de la cultura y del poder de la metrópoli durante cerca de 400 años. A partir de la República, a fines del siglo XIX, inició un período democrático, mas no todo ciudadano tenía derecho al voto – solamente aquellos que poseían renta. De 1930 a 1945 y de 1964 a 1980 fueron períodos dictatoriales, sin elecciones directas. Estos hechos que hacen parte de la historia del Brasil influenciaron para que el país no tuviera una tradición democrática.ഊ9 Otro dato importante se da a través de una investigación del instituto chileno Latinobarómetro que tiene el siguiente resultado: 78% de los rechazados en la Unión Europea elegían la democracia como mejor forma de gobierno; en América Latina 48% tenían la misma opinión y en Brasil, apenas 30%16 . Analizando el contexto brasileño, donde aún se ve frecuentemente la venta de votos y ciudadanos que ni saben el nombre del presidente, sumado a los problemas de base, por ejemplo salud y educación, elegimos dos regiones de un Estado brasileño para una reflexión. El estado de Minas Gerais está localizado en la región sudoeste, juntamente con los estados de Río de Janeiro, São Paulo y Espírito Santo. Tiene la segunda economía brasileña en importancia y conforme con la ultima investigación del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística posee 17.866.402 habitantes(IBGE 2001) El área territorial es de 588.384 km², totalizando 853 unidades políticos-administrativas, llamadas municipios. Desde hace la creación del PNMT fueran impartidas 35 talleres incluyendo 128 municipios. Minas Gerais tiene potencial para desarrollar la actividad ecoturística debido a su rico patrimonio natural y cultural. El referido estado presenta distintas realidades socioeconómicasy culturales, hecho que está directamente relacionado con la historia de ocupación del estado, además de los factores geoclimáticos. A fines del siglo XVI los bandeirantes descubrieron oro en la región central, formando los primeros pueblos y por consiguiente los centros urbanos. Cuando hubo escasez de oro, fin del XVIII, surgieron otras actividades y enseguida una nueva y dinámica actividad: el café, que trasladó el foco de atención del centro para la “Zona da Mata” y el “Sul / Sudoeste de Minas Gerais”. En el norte el suelo es poco fértil y las condiciones climáticas desfavorables para el plantío, debido a los períodos de seca; en contrapartida, el sur tiene clima más ameno y el suelo fértil, lo que justifica un Sur más rico y un Norte más pobre. Para el análisis tomamos como ejemplo el “Vale do Jequitinhonha” localizado al norte del estado, conocido como el “Vale da Miseria”, y el “Sul / Sudoeste de Minas”, sitio con mayores posibilidades y mejores condiciones de vida. En el norte, específicamente en el “Vale do Jequitinhonha”, el índice de analfabetismo es de 25% y hay líderes de asociaciones y otros órganos en general semi-analfabetos. La sequía castiga esa región y el nivel de subnutrición y mortalidad infantil puede ser comparado con la región nordeste, una de las más pobres del país. En el Sul / Sudoeste de Minas la calidad de vida es mejor. Los municipios que componen esta región tienen una economía más dinámica. Las oportunidades de crecimiento personal y desarrollo de la sociedad son mayores. La calidad de vida es mejor, a pesar de algunos índices no satisfactorios como 11 % de analfabetos. Teniendo en cuenta esos escenarios distintos cuestionamos: ¿ cómo la metodología ZOPP puede aplicarse a la realidad brasileña, en localidades donde las personas no tienen la tradición de participar de las decisiones políticas y sufren problemas de base muchas veces sin saber leer, escribir o expresar sus ideas, obteniendo los mismos resultados en términos de eficacia metodológica que en Alemania? ¿Y cómo puede ser utilizada de la misma manera en regiones tan diferentes en aspectos socioeconómicos y culturales, como es el caso del Norte y del Sul / Sudoeste de Minas Gerais? La metodología participativa ZOPP, así como las otras, tienen que ser adaptadas para atender realidades distintas, con riesgos de no alcanzar de verdad una gestión participativa, sino una manipulación política más en países sin tradición democrática. Créese que ésta no es la manera ideal para contribuir a la formación del capital social. Los ciudadanos de las localidades que participan de un proceso donde no son instrumentalizados para tomar decisiones y no desarrollan su potencial y el pensamiento crítico, se tornan marionetas y siguen desarticulados. Conclusión En la convicción de que la formación del capital social es fundamental para el desarrollo sostenible de una nación, pues está relacionado directamente con el crecimiento controlado de sus actividades económicas, como el ecoturismo, y analizando la importancia de las metodologías participativas procedemos a expresar algunas reflexiones finales. Resaltamos que este artículo no pretende cerrar el tema, sino lanzarlo al debate e instigar nuevas investigaciones. Nobert Lechner 19 , refiriéndose al capital social plantea que para la construcción del mismo se presupone la existencia de iniciativas políticas. El gobierno, en su papel de emprendedorഊcívico, para fortalecer la red de interligaciones sociales, tiene que fomentar la participación ciudadana. Ésta puede ser fomentada a través de políticas participativas que valoricen la sociedad local, sus costumbres, su cultura y atiendan sus demandas. Los órganos gestores de la localidad deben invertir en el “aprender a hacer” y posibilitar que la comunidad tenga realmente el derecho de “poder hacer”. Las metodologías participativas pueden ser herramientas fundamentales en ese proceso, pero deben ser utilizadas de forma tal que atiendan la realidad local, siendo imprescindible que se hagan las adaptaciones necesarias para suplir las especificidades de distintas comunidades. Es esencial que estas metodologías sean empleadas buscando formar y/o potenciar los talentos locales y contribuyendo para que la sociedad se organice mejor. Los países menos desarrollados, como es el caso de Brasil, sufren dificultades para implementar la planificación participativa, sea en el área del turismo o en otra de interés de la comunidad local. Una es que muchas veces los individuos no tiene opinión sobre determinado asunto, no leen, no escriben y no poseen capacidad de analizar determinado hecho que hace parte de su realidad. Otra es el desafío de consolidar la democracia. En muchos países, no hay una tradición democrática y el individuo no ejerce sus deberes y derechos de ciudadano. Como diría Bertold Brecht 20 “el peor analfabeto es el analfabeto político”. Como indicación para sanar esos problemas se cree que es fundamental que estos países inviertan en la educación, base de los cambios sociales. Ella posibilita una interacción del individuo con el medioambiente, consigo mismo y con el otro. Debe ser fomentada como un proceso amplio que alcance a toda la sociedad. Antes de la creación de planes de desarrollo turístico o concomitantemente con los mismos, debe difundirse la educación como una manera de nivelar los conocimientos acerca del turismo, desarrollar el sentido crítico y sanar algunas debilidades de los actores sociales. Con miras al justo desarrollo del ecoturismo es aconsejable que los emprendedores cívicos involucren a la comunidad local, contribuyendo al fortalecimiento del capital social. Mario Beni 21 al referirse a la participación social plantea que: “... es factor fundamental de reordenamiento de las relaciones del poder y una nueva articulación entre los diferentes actores sociales para posibilitar mayor acceso a los servicios de una forma general, mayor integración en procesos colectivos y el aumento de la auto-estima y de la constitución de cada uno como sujeto de su propia historia”(BENI 2001)22 . Autor: Daniela Fantoni Alvares
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