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Una vez que el verano llega, los bomberos se preparan para la temporada de incendios, en la que herramientas como la hacha pulaski, mangueras, mascaras, radios, gps, aviones, helicópteros y vehículos todo terrenos, forman parte esencial del equipamiento empleado tradicionalmente desde hace ya bastantes años.
Sin embargo, es necesario que cada año vayan incrementando y evolucionando las tecnologías implicadas en la resolución de incendios. Por ello, este año se implementarán nuevos sistemas desarrollados especialmente para citada labor, entre las más destacadas; árboles que actúan como estaciones meteorológicas ocultas, aviones no tripulados equipados con sensores de infrarrojos que proporcionarán una imagen más clara sobre donde se localizan los incendios y un sistema centralizado de gestión de activos.
Tradicionalmente, cuando se trata de identificar los inicios de un incendio y predecir su siguiente movimiento, los bomberos deben esperar horas antes de ser informados por los diversos medios de observación por satélite. Sin embargo, los incendios se alimentan del aire caliente y seco, así como del viento, que puede cambiar la dirección de la propagación en un instante. Y sin manera de controlar estas condiciones en tiempo real, los bomberos terminan reaccionando tarde ante los incendios que asolan la naturaleza, en lugar de llevar a cabo la actuación antes de que se produzcan mayores daños.
En las estaciones secas, se producen un aumento de la superficie quemada en seis veces desde 1970. El año pasado por ejemplo, los incendios hicieron desaparecer 1,6 millones de hectáreas en California y supuso un gasto al estado que llegó a los 1,3 mil millones de dólares. Esto argumenta la importancia de recibir a tiempo la información vital para el control del fuego.
Para ayudar a identificar los puntos más importantes de un incendio y recoger la información vital de su evolución, el Servicio Forestal de la NASA ha desarrollado el “Ikhana”, unos aviones no tripulados que utilizan sensores de infrarrojos altamente avanzados, los cuales estarán en modo de espera de emergencia para ser utilizados por primera vez este verano. A diferencia de los satélites de imágenes, que pueden tardar horas en transmitir la geolocalización y las fotografías de la zona afectada, el Ikhana puede ver a través del humo y enviar todo tipo de datos en vivo a la dotación de tierra. Además, los centros de mando recibirán datos extras para mejorar la organización y distribuir adecuadamente los recursos humanos y materiales, garantizando un mayor éxito en las operaciones de extinción realizadas. Un mejor conocimiento de la situación es sólo el principio, pero saber exactamente en qué áreas se encuentra el mayor riesgo de incendios podría transformar la forma en que se lucha contra ellos. Para citada tarea se empleará la tecnología Voltree Power in Canton, desarrollada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el cual se basa en un sensor del tamaño de una caja de zapatos que, plantado en un acre, puede reunir información sobre el clima que le rodea, datos relacionados con la temperatura, humedad, precipitaciones… por añadido, posee un sistema que permite reconocer la aproximación del fuego. En abril, el Servicio Forestal inició las pruebas de campo del dispositivo, que puede durar más de una década sin ningún tipo de recarga eléctrica, ya que son totalmente autónomos gracias a la energía obtenida por el desequilibrio del pH entre un árbol y el suelo. Para ayudar a hacer frente a toda esta avalancha de nueva información, se ha puesto en marcha el Sistema de Soporte de Decisiones, una herramienta en línea que estudia todos los datos en tiempo real, utilizando modelos de comportamiento del fuego y previsiones meteorológicas. El Servicio Forestal y el Servicio de Parques Nacionales utilizará el programa para determinar si es mejor afrontar el fuego mediante una dotación de bomberos por tierra, o por aire mediante helicópteros y aviones, así como decidir la cantidad y distribución necesaria de activos para un mejor control de la situación forestal.
Max Mortiz, especialista en medio ambiente por la Universidad de Berkeley nos comentaba; “Incluso con los mejores avances tecnológicos en la lucha contra incendios, tal vez la mejor manera de minimizar el daño es reconocer que los incendios juegan un papel necesario en la restauración de algunos ecosistemas, por lo que una de las soluciones comienza por dejar de construir en zonas de riesgo, utilizar materiales ignífugos y concienciar a la población en temas de prevención”. Autor: Eugenio Rodríguez. Fierasdelaingenieria.com
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