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A partir de 2011 la madera y los productos madereros que entren en la UE procedentes de la República del Congo tendrán que tener una licencia que muestre que la madera fue talada y vendida de forma legal, y también que fue obtenida de manera que se conserve la salud de los bosques del país y proporcione beneficios a las comunidades de los bosques locales.
La Unión Europea y el gobierno de la República del Congo acaban de firmar un acuerdo que asegura que los productos madereros exportados desde el país africano a la UE no contienen madera ilegal y provienen de bosques gestionados para beneficiar a las comunidades locales.
La República del Congo exporta cada año madera y productos madereros por valor de 330 millones de dólares y la mitad de estas exportaciones tienen como destino países de la Unión Europea, siendo Italia, España, Portugal, Francia, Alemania, los Países Bajos y Bélgica los principales importadores. Hasta ha sido difícil determinar si los productos que entraban en la UE desde la República del Congo procedían de madera talada de acuerdo con la legislación nacional, y también si los beneficios por la venta de madera se compartían con las comunidades forestales.
Henri Djombo, ministro de Economía Forestal de Congo declaró que su país tiene 1.891.630 hectáreas de bosques certificados, "lo que nos sitúa en los más altos niveles respecto de otros países productores de madera tropical, y nos está convirtiendo en un laboratorio para el desarrollo sostenible".
El acuerdo anunciado hoy en Brazzaville es un modelo de pacto bilateral legalmente vinculante conocido como Acuerdo voluntario de asociación, o VPA (por sus siglas en inglés). Este instrumento nació en 2003 como resultado del Plan de Acción para la Aplicación de leyes, gobernanza y comercio forestales (FLEGT, siglas en inglés) de la Comisión Europea. El Plan de Acción FLEGT fue diseñado para cortar el flujo de madera ilegal que estaba entrando en la UE. El acuerdo con la República del Congo es el culmen de años de trabajo conjunto de la UE, el gobierno del país africano, y grupos de la sociedad civil. En lugar de imponer los estándares de la UE, el acuerdo permite al gobierno y a las partes implicadas que determinen su propio sistema para definir y aplicar requisitos legales para la venta de madera.
“La rúbrica de este acuerdo garantiza al país nuevas oportunidades en los mercados de madera, a la vez que ayuda a reforzar la gobernanza del sector y a ilustrar el compromiso político de Congo para trabajar en este aspecto.”, aseguró el ministro congolés. Por su parte, Stefano Manservisi, director general de Ayuda al desarrollo de la Comisión Europea, añadió que "gracias a la creación de medidas para fortalecer el control sobre el terreno de la legalidad de la madera e incrementar la transparencia y supervisión durante la aplicación de estas prácticas, el acuerdo contiene sólidos principios para que los consumidores europeos conozcan con seguridad el origen de la madera importada de la República del Congo,”. "Esto reforzará ls esfuerzos realizados en años recientes por parte de la República del Congo para gestionar sus bosques de manera sostenible, y permitirá el establecimiento de un comercio legal y mutuamente beneficioso entre la UE y la República del Congo", añadió.
El Banco Mundial calcula que la falta de regulación le está costando a la República del Congo millones de dólares anuales en pérdidas de ingresos. Además, en la actualidad el país depende en exceso de las exportaciones de petróleo para recaudar dinero, pero el Banco Mundial advirtió en febrero que los ingresos por este concepto descenderán súbitamente en el país. Este descenso crearía más presión para que los bosques de la frágil cuenca del Congo (el segundo bosque tropical más grande del mundo) proporcionaran nuevos ingresos por exportaciones, incrementando los incentivos para talas ilegales.
Por ejemplo, el acuerdo establece un sistema transparente para recolectar impuestos sobre la madera y asegurar que la tala y venta de madera cumplen con la legislación nacional. Entretanto, la UE se ha comprometido a la creación de medidas fronterizas para excluir madera sin licencia, y proporcionará ayuda técnica a la República del Congo para sus sistemas de auditoría y aplicación de leyes.
Fuente: Wmaker
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