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La mitad del territorio de la Costa da Morte tiene uso forestal, lo que significa que se dedica a la producción de madera. En casi todos los municipios de la zona la mayor superficie corresponde a los árboles, en algunos casos seguida por la tierra arable y en otros por el pasto arbustivo, en función del peso que tiene la actividad agrícola en cada uno de los casos. Solo en el caso de Dumbría la superficie forestal se sitúa en un segundo puesto y es poco más de la cuarta parte del territorio municipal.
En la Costa da Morte hay, sobre el papel, unos 700 kilómetros cuadrados de bosque. El problema es que los incendios de agosto de 2006 quemaron unos 160.000 metros cuadrados, lo que supone que una sexta parte de los árboles desaparecieron.Los municipios más afectados entonces, según los datos aportados con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fueron Camariñas y Cee. En ambos casos se quemó el 38,46 y el 36,83%, respectivamente, de su superficie total. Asimismo, el fuego arrasó más de la cuarta parte de Camariñas. Sin embargo, ninguno de estos casos es el de mayor peso específico en cuanto a actividad forestal. En el caso de Cabana, de las 10.020 hectáreas que tiene el concello, 6.431 se dedica a la producción de árboles. De hecho, este municipio es, porcentualmente el que tiene más monte. De forma absoluta, la mayor parte de los bosques se encuentran en Vimianzo, donde superan los 84 kilómetros cuadrados. Lamentablemente, en el verano de 2006 ardieron 43 kilómetros cuadrados, según los datos facilitados por el Ministerio de Medio Ambiente, por lo que los propietarios de los montes no han podido sacar rendimiento a sus inversiones. Ahora que muchos comenzaban a recuperarse de esa catástrofe, hay numerosas plantaciones afectadas por el huracán Klaus . Por lo que respecta al reparto de los usos del terreno, llama la atención la superficie dedicaba a la tierra arable. En Carballo hay 46 kilómetros cuadrados, repartidos en 28.145 parcelas, lo que supone que las fincas son muy pequeñas. De hecho, en casi todos los casos los predios que se pueden trabajar suman un total de 163.623, lo que pone de manifiesto la enorme fragmentación de la tierra que da lugar a un minifundismo muy negativo en una comarca que tienen tanta dependencia de la producción láctea. Fuente: La Voz de Galicia
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