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Prácticamente la totalidad de la madera procedente de los montes de titularidad pública de la comarca, que fueron dañados por el “Klaus”, está vendida. En el caso concreto de Cedeira, donde Concello y Xunta comparten los beneficios de la venta de la madera, la cantidad que se obtendrá por esta transacción es tres veces menor a lo que se percibiría años atrás, debido a la depreciación que sufre el producto en el mercado.
Aún permanecen latentes los efectos del paso por la comarca del huracán “Klaus”, el pasado 23 de enero. Pasear por los montes de Ferrol, Eume y Ortegal invita a reflexionar sobre la magnitud de un temporal que ha restado gran protagonismo a otro que todavía permanecía en la retina y el recuerdo de muchos gallegos, como el “Hortensia”.
Desde aquel día, en el Distrito Forestal I, que tiene su sede en Ferrol pero que abarca los montes de toda la comarca, se ha trabajado muy duro para recuperar los terrenos de titularidad pública afectados por los fuertes vientos que trajo el “Klaus”. Así, según confirmó a este diario José Manuel Zapata, el jefe de distrito, ya se ha vendido la práctica totalidad de la madera procedente de los árboles dañados en los montes de Ferrol, Eume y Ortegal, esta última zona especialmente perjudicada.
Como se recordará, los montes de la sierra de A Capelada en particular, y todos los de Cedeira en general, sufrieron de forma especialmente grave los envites del temporal. Aquí, a diferencia de otros municipios de la comarca, el Concello es propietario de gran parte de la superficie arbolada de A Capelada, aunque corresponde a la Xunta de Galicia la gestión de la misma. En este sentido, José Manuel Zapata aclaró que, aunque pertenecen al Ayuntamiento, estos terrenos están consorciados con la administración autonómica en virtud de una ley de ámbito estatal que está en vigor desde la década de los 40. De este modo, es la Xunta quien se ocupa de ellos, de su limpieza, cuidado y, en este caso, de gestionar la venta, a quién y por cuánto. La administración local, por suparte, cede esas tierras al Estado para su explotación, eso sí, compartiendo los beneficios en caso de que los haya.
Sobre este asunto se interesó en los últimos días el Partido Popular de Cedeira, desde donde se criticó la mala gestión que sobre este asunto se estaba llevando a cabo desde el gobierno de José Luis Vergara. El propio alcalde confirmó a este diario que el Concello no tenía competencias en este asunto y que al ser montes consorciados es la Xunta la que decide. En la misma línea se manifestó José Manuel Zapata, quien esgrimió que la decisión de vender la madera y las condiciones de la operación corresponden únicamente a la administración autonómica. También aseguró que se trata de “montes catalogados como de titularidad pública”.
La superficie aproximada que resultó afectada en A Capelada ronda las 335 hectáreas, de las cuales 56 son exclusivamente de la Xunta y las 279 restantes están consorciadas, es decir, el Concello percibiría la mitad de los beneficios procedentes de su venta, al ser el propietario de las mismas.
En cuanto al trabajo realizado por los ingenieros forestales y personal del Distrito 1, ha sido muy laborioso, según confirmó Zapata, quien explicó que tras el análisis de daños se procedió a cortar los árboles irrecuperables. El jefe de distrito también aseguró que se intentó hacer una tala selectiva, aunque en algunas zonas, debido a la magnitud de los daños, debió cortarse el 100% de la área afectada. Por otra parte, el acceso a algunas zonas fue especialmente dificultoso, ya que el temporal no sólo dañó los árboles, también las conexiones por caminos forestales o carreteras.
El “Klaus” también malogró un proyecto puesto en marcha desde el Distrito Forestal I para dar a conocer los trabajos iniciados por los forestales en los montes de la zona. Se trata de una ruta autoguiada que quedó impracticable, según confirmó Zapata.
Teniendo en cuenta que el sector de la construcción es uno de los principales demandantes de madera, la venta de este producto está sufriendo “una debacle de precios”, tal y como puso de manifiesto José Manuel Zapata. El sector vive en estos momentos un complicado momento de reajuste de su actividad, lo que ha condicionado que los beneficios por estas operaciones hayan disminuido de forma considerable. De hecho, según Zapata, la madera de A Capelada “se ha vendido por una cantidad tres veces menor a la establecida antes de la época de crisis”. Así, en este caso concreto, el precio medio resultante de vender esta madera, en su mayoría de pino, ronda los nueve euros por tonelada, con lo que la venta de las 14.400 toneladas que se preveían recoger inicialmente -aún no finalizó el proceso, con lo que no hay cifras definitivas- arrojarían unos beneficios próximos a los 129.600 euros. De esta cantidad, el Concello percibiría la mitad de la parte equivalente a la madera extraída de las 279 hectáreas de titularidad municipal.
En la depreciación del producto influyen varios factores, según explicó el jefe de distrito, además de la crisis en la construcción, que los daños se produjesen en un mes muy húmedo, ya que en estas condiciones la madera tiende a dañarse mucho empeorando su calidad y obligando a vender con más premura. Por otra parte, la posibilidad de dejarla en los montes en busca de mejores oportunidades económicas también se desechó debido a que aumenta el riesgo de incendios. Asimismo, cuanto más tiempo pase, más hay que aguardar para repoblar la zona -cuyo estudio está ya en proyecto-, lo que conlleva una nueva pérdida, ya que cuanto antes se planten árboles de nuevo antes iniciarán su proceso de crecimiento, según informó José Manuel Zapata. Otro factor negativo al que hizo alusión el responsable del Distrito Forestal de la comarca es el hecho de que muchos ejemplares quedaron partidos tras el paso del “Klaus”, lo que dificultó su aprovechamiento. Tampoco ayudó que el temporal afectase también a los montes del litoral de Francia, desde donde se colocó el material en el mercado con gran rapidez, según explicó Zapata. Fuente: Diario de Ferrol
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