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La empresa Renovables Biocazorla inauguró una planta de biomasa en el municipio cazorleño. En ella se crearán “pellets” a partir de restos de la poda del olivar, que se usarán como combustible para calderas. Al acto acudió el secretario de Estado para la Cooperación Territorial, Gaspar Zarrías.
Renovables Biocazorla es la empresa que inauguró, ayer, una planta de biomasa en el municipio cazorleño. En ella se elaborarán “pellets” a partir de restos de la poda del olivar y forestales. Estos elementos se usan, luego, como combustible para las calderas, tanto en el ámbito doméstico como en el industrial.
Al acto acudió Gaspar Zarrías, secretario de Estado para la Cooperación Territorial, que felicitó a los responsables de la firma por la puesta en marcha de una fábrica de este tipo. “Invertir en energías renovables es invertir en futuro”, destacó Zarrías. También subrayó la proyección de la provincia en el campo de la biomasa para fines térmicos, ya que genera cerca de la mitad de la producción andaluza. Por último, hizo referencia al protagonismo del olivar en el presente, pasado y futuro de la comarca.
Teresa Vega, por su parte, señaló que la respuesta masiva de alcaldes, colectivos y cargos de la Junta de Andalucía a la inauguración de la planta cazorleña obedeció a la importancia que tiene. “Es un ejemplo de rentabilidad y de futuro, desde la innovación y la sostenibilidad, porque tenemos muy claro que producir biomasa a través de los subproductos del olivar tiene todas las garantías”. La delegada del Gobierno andaluz recordó, además, las experiencias previas que permitieron, con el programa Jaén Diversifica, la creación de trece empresas de similares características. “De cualquier modo, el consumo de energías limpias en la provincia es alto, hay datos que indican que podría ser un 65%, pero, en todo caso, hay que aumentarlo”, concluyó Teresa Vega. Renovables Biocazorla contará en su fábrica con once trabajadores y empezará a funcionar de manera efectiva en dos semanas. Se prevé que por su maquinaria pasen, anualmente, quince toneladas de “pellets” que se destinarán para diversos mercados, casi todos fuera de las fronteras españolas. Italia, Francia, Gran Bretaña y Alemania son sus principales compradores.
El proceso de “peletización”: desde los restos de la poda hasta los “pellets”
El complicado proceso por el que los restos de la poda del olivar y de trabajos forestales pasan a ser un combustible “limpio” en forma de “pellets” se conoce entre los técnicos de biomasa como “peletización”. Puede comenzar en el mismo terreno en que se recogen los restos vegetales o en la fábrica. En todo caso, el primer paso consiste en separar los elementos inútiles: en el el olivo, se trata de las hojas y las raíces. A continuación se astillan los materiales para hacerlos susceptibles de ser tratados. Se pasan por un secadero en el que se les quita la humedad necesaria para lograr un serrín que, posteriormente, se compacta, se enfría y se envía, por fin, a recipientes en granel. Con este último procedimiento se obtienen los “pellets”, usados como combustible para las calderas de biomasa (sustituyen a las instalaciones de gasoil). Fomentan, así, la utilización de energías limpias y contribuyen, asimismo, a la sostenibilidad de la comarca, ya que se sirve como materia prima de los restos de la poda del olivar que, de otra forma, no tendrían un destino tan beneficioso y efectivo. Fuente: Diario Jaén
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