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En febrero de 2007 el bipartito abrió una vía para la producción de electricidad a partir de los restos forestales como fuente de energía renovable. Se diseñó un plan específico y se calculó que con el millón de toneladas de residuos forestales que se generan en Galicia se podría abastecer de electricidad a unas 100.000 personas. La inversión inicial calculada por la Xunta era de 171 millones de euros.
Al igual que con el concurso eólico, el bipartito aprobó un decreto para establecer los criterios para presentar solicitudes y regular las concesiones, pero la resolución le ha tocado hacerla al nuevo Gobierno gallego, que ha decidido, al menos en primera instancia, rechazar la totalidad de los 48 proyectos presentados para construir plantas de biomasa. Ni uno solo ha merecido la admisión a trámite por parte de la actual Consellería de Economía e Industria.
"No es nada extraña esta decisión", aseguraron ayer fuentes del departamento que dirige Javier Guerra, que niegan que tras esta resolución se esconda un cambio de planes de la política de producción eléctrica a partir de la biomasa promovida por el bipartito.
Unión Fenosa, Caixa Galicia a través de Norvento, Ferrovial, Enel o Ence son algunos de los nombres que figuran como promotores de las 48 plantas de biomasa. Absolutamente en todos los casos, la Xunta ha encontrado defectos, información insuficiente o incumplimiento de los criterios exigidos que han impedido su admisión a trámite, que es el primer paso en el largo proceso administrativo que precede a la concesión de la autorización.
En la evaluación de las propuestas, la Consellería de Economía e Industria argumenta que a los proyectos les falta acreditar su capacidad técnica y su capacidad económica, además de que el plan empresarial está incompleto o que falta documentación.
No obstante, el rechazo no es definitivo, porque la Consellería de Economía e Industria les ha dado un plazo de diez días, a partir de la recepción de la notificación, para que aporten toda la documentación requerida. Si no lo hacen en tiempo, entonces sí que quedarán descartados totalmente.
Potencia
En su conjunto, la potencia de las plantas se acerca a los 290 megavatios, el equivalente al 70% de la producción de la central térmica de Fenosa en Sabón y al 12% de la establecida en el polémico concurso eólico del bipartito ahora en revisión por la Xunta del PP. Forcarei, Cotobade, Ponteareas, O Porrriño, Pontevedra, Laza, Monterrei, Cervantes, Ribadavia, Vilalba, A Veiga, Curtis, Avión, Carballeda de Avia o Pantón son algunos de los municipios elegidos por los promotores para levantar las plantas de biomasa.
El aprovechamiento energético de los restos forestales fue una de las grandes bazas del área nacionalista del bipartito. En su acto de presentación -en febrero de 2007-, en el que participaron Anxo Quintana y los conselleiros Fernando Blanco y Alfredo Suárez Canal, ya se anunció que la Xunta estaba negociando con distintas empresas las construcción de las siete primeras centrales térmicas. Además de producir energía limpia, explicaba el bipartito, se iba a contribuir a mantener los montes limpios y a prevenir los incendios, pues al destinar a la generación de electricidad unas 142.000 del millón de toneladas de maleza y restos de madera se le quitaba combustible al fuego.
Incluso se delimitaron siete zonas en la geografía gallega donde se iba a permitir las plantas de biomasa: en las comarcas de Deza, O Condado-Paradanta, Xallas-Terra de Soneira, Terra Chá-Eume, A Fonsagrada-Meira y Terra de Lemos-Chantada-Sarria. Su elección respondió a que se trataba de áreas con residuos catalogados para su producción y en las que la Xunta podía garantizar la viabilidad de las centrales térmicas. Por ello, se estableció también un tope de potencia eléctrica de 79 megawatios.
En los planes del bipartito figuraba también que en 2009 pudieran estar en funcionamiento dos plantas de biomasa. Pero no es el caso. El decreto para regular estas centrales térmicas se aprobó en noviembre de 2008 y la resolución la ha hecho ahora la Xunta del PP, que no admitido a trámite ninguno de los proyectos presentados para convertir en electricidad la biomasa mediante su combustión.
Que este modelo de generación energética vaya adelante en Galicia depende de la Consellería de Economía e Industria y de que los promotores respondan a los requisitos que les exige la Administración autonómica.
Fuente: La Opinión Coruña
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