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Los efectos del temporal que azotó Galicia a finales de enero siguen siendo visibles en los montes de la comunidad. Siete meses después, tan sólo se han retirado 23.000 metros cúbicos de madera dañada y son muchas las zonas en las que los efectos del vendaval se aprecian todavía a simple vista. Los trabajos de limpieza del monte, que el bipartito encomendó a la empresa pública Seaga, avanzan con lentitud hasta el punto de que, a día de hoy, de los 1,2 millones de metros cúbicos de madera afectada apenas el 2% han sido retirados.
La Consellería de Medio Rural reconoce el retraso pero lo atribuye a la "complejidad" de tramitar todos los expedientes que se presentaron para que la Xunta se hiciese cargo de la retirada de la madera. La avalancha de solicitudes recibidas por parte de los propietarios forestales obligó a ampliar el plazo de ayudas, hasta el punto de que a finales de junio todavía se admitieron a trámite los últimos expedientes. Esta circunstancia, según explican fuentes de Medio Rural, retrasó el inicio de las labores de limpieza aunque en estos momentos aseguran que la tercera parte de los expedientes ya han superado la fase administrativa, un requisito imprescindible para que los trabajadores de Seaga puedan entrar en el monte y proceder a su limpieza.
Aún así, el departamento que dirige Samuel Juárez prevé completar la recogida de la madera dañada a finales de octubre. "Lo más difícil, que era la tramitación previa, ya está hecho y la retirada será mucho más rápida a partir de ahora", explican desde Medio Rural.
La zona en la que los trabajos están aparentemente más avanzados es Ortegal, que junto con la Mariña lucense, fue la comarca más afectada por el vendaval de enero. Vientos de casi 200 kilómetros por hora azotaron esta comarca, donde Seaga prevé completar las labores de limpieza este mismo mes, según anunció el delegado de la Xunta en A Coruña, Diego Calvo.
Los propietarios forestales también se quejan del ritmo con el que han avanzado los trabajos hasta el momento. La orden de ayudas al sector forestal que aprobó el Gobierno bipartito tras el temporal del 23 de enero -dotada con siete millones de euros- establecía que fuese la empresa pública Seaga la que se encargase de retirar la madera, un requisito criticado por el propio sector en su día, que reclamaba ayudas directas y poder hacerse cargo personalmente de la limpieza de sus montes para agilizar todo el proceso. Siete meses después, la Asociación Forestal de Galicia atribuye a estas condiciones que sólo la mitad de sus afectados haya firmado ya el acta de confirmación previa para que Seaga pueda entrar en sus montes. "Desde el principio nosotros avisamos de que el sistema iba a ser lento, porque no había experiencias previas y porque sobre el papel, todo parece más fácil", explica Francisco Dans, director de la Asociación Forestal de Galicia.
El cambio de gobierno tras las elecciones del 1 de marzo tampoco contribuyó a agilizar las cosas. La Xunta de Feijóo reconoció abiertamente que no compartía los criterios aprobados por el bipartito para la concesión de las ayudas pero no introdujo cambios. "Se perdió mucho tiempo en pasar la información de un equipo a otro y ahora lo estamos pagando nosotros", lamenta Dans, que no se atreve a pronosticar cuándo podría completarse la retirada de la madera derribada por el viento.
Y es que ni siquiera la proximidad del verano y el temor a que los centenares de árboles caídos que seguían en el monte ayudasen a propagar los incendios consiguió que se acelerase su retirada. En los meses de julio y agosto la meteorología ayudó pero ante la previsión de un septiembre cálido y en respuesta a las críticas crecientes de vecinos y propietarios forestales, el BNG presentará mociones la próxima semana en todos los ayuntamientos de las comarcas de Ortegal y A Mariña exigiendo la retirada inmediata de las toneladas de madera que siguen en sus montes.
Fuente: La Opinión de La Coruña
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