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Aragón está dedicando este año 30 millones de euros a la campaña de incendios, todo un récord histórico. Sin embargo, pese a este gran esfuerzo económico del Gobierno de la comunidad, en lo que va de año han ardido ya más de 22.000 hectáreas de monte. Algo pasa, pues, para que las inversiones en prevención, que suponen más de la mitad del presupuesto (17 millones de euros), no hayan evitado un desastre ecológico.
Los sindicatos que agrupan a los trabajadores dedicados a combatir el fuego sostienen que el problema tiene su origen en la falta de labores de prevención fuera de la época de calor, es decir, antes y después del verano. En su opinión, si se arrancara la maleza de los bosques y se limpiaran los cortafuegos, los incendios no alcanzarÃan tanta fuerza destructiva y podrÃan extinguirse en menos tiempo.
La ConsejerÃa de Medio Ambiente, en cambio, apunta que las altas temperaturas de un verano especialmente tórrido son la causa principal de que este año se haya disparado la extensión quemada, que en campañas normales suele rondar las 2.000 hectáreas. Además, para la Administración, los cada vez más numerosos medios técnicos y humanos empleados contra el fuego están desarrollando bien su cometido y conteniendo el avance de las llamas.
"Es un año malo, pero no tanto como 1994, cuando solo en un incendio ardieron 30.000 hectáreas", señala Alberto Contreras, director general de Gestión Forestal. Además, el responsable autonómico relativiza la importancia de las 22.000 hectáreas quemadas del 2009 al subrayar que Aragón cuenta con 2,5 millones de hectáreas forestales. La región posee un patrimonio natural tan excepcional como difÃcil de conservar con un presupuesto que, aunque crece año tras año, resulta insuficiente.
Por este mismo motivo, la dificultad de controlar un espacio tan vasto, los sindicatos apuestan por "distribuir el esfuerzo preventivo a lo largo de los doce meses del año y no solo cuando más calor hace", en palabras de Javier Ibáñez, de UGT-Aragón.
"Hay meses del año en los que no se hace ninguna labor de prevención", asegura el miembro de una cuadrilla radicada en Huesca. "El invierno serÃa bueno para hacer determinados tajos, como trazar y limpiar cortafuegos y abrir fajas auxiliares en los caminos", añade.
En opinión de Julio Moreno, representante de CCOO en Sodemasa, la empresa pública que gestiona el mantenimiento de los bosques y la extinción de incendios, se producirÃan menos fuegos y sus efectos serÃan menos devastadores "si se profesionalizara al máximo la función de los trabajadores forestales". "El problema", denuncia el sindicalista, "es que la inmensa mayorÃa de los equipos de extinción está contratada cinco o seis meses como mucho".
En cuanto a Carlos Gómez, de Osta, propone que "la temporada de alto rendimiento se alargue de nueve a doce meses".
Pero la Administración autonómica alega que no puede cuidar de todos los bosques de Aragón, ya que el 60% de la superficie arbolada es de propiedad privada y tanto Defensa como la Confederación Hidrográfica del Ebro poseen zonas boscosas. Por no hablar de los montes municipales, de los cotos de caza y de los bosques de empresas privadas.
El incendio del campo de maniobras de San Gregorio, a mediados de agosto, puso de manifiesto esta fragmentación de la propiedad y también la gran diversidad de organismos que se encargan de sofocar el fuego: Bomberos de la DPZ y de Zaragoza, cuadrillas de Sodemasa, agentes forestales de la DGA, la Unidad Militar de Emergencias (UME), voluntarios... "Un incendio es la guerra y hay que hacer un gran esfuerzo para mejorar la coordinación", advierte José Monge, representante de CCOO en Sodemasa.
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Fuente: El Periódico de Aragón
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