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Cuando fue lanzado hace dos años, el satélite CBERS-2 incorporó cámaras fotográficas con diferentes capacidades para observar la planificación urbanística en China; gran capacidad de almacenaje de datos frecuentes y no tan detallados, para monitorizar la deforestación y la expansión agropecuaria en Brasil. Esos objetivos han apuntado por primera vez a Castilla y León para un trabajo de investigación de la Universidad de León.
En el punto de mira de esta creación chinobrasileña está la evolución de las plantaciones de un tipo de pino, el radiata, con un crecimiento muy rápido y buena madera para la industria en los extremos del norte de la comunidad autónoma, las comarcas del Bierzo y Merindades, en Burgos.
Así, se ha creado un proyecto de investigación en que están involucrados científicos de Alemania, Nueva Zelanda y España que trata de mejorar el seguimiento de las plantaciones a través del uso de imágenes por satélite. Por parte española está el equipo de Fernández Manso, de la Escuela Superior y Técnica de Ingenierías Agrarias de Ponferrada. El Bierzo y Merindades se encuentran en las zonas de cambio del clima atlántico y el mediterráneo y este pino está extendido por toda la vertiente cantábrica.
Los científicos bercianos han establecido un modelo de crecimiento dinámico para las plantaciones de Pinus radiata D. Don en El Bierzo, dado que, al encontrarse en una zona de transición entre climas, presenta unas características propias. El trabajo, publicado en Investigación Agraria. Sistemas y recursos forestales , «permite establecer normas para definir cuándo se deben cortar los árboles y la distancia adecuada para una mejor gestión de la plantación», explica Alfonso Fernández Manso. En la actualidad, el pino radiata ocupa unas 15.000 hectáreas del Bierzo.
La gestión es diversa y estas plantaciones están en manos de empresas mineras, la administración o silvicultores. En todo caso, indica Fernández Manso, «el pino ocupa zonas que antes estaban destinadas a actividades agrícolas y ganaderas y por el éxodo rural han sido abandonadas». Por lo tanto, a pesar de ser una especie introducida, «no compite por el territorio con las autóctonas».
Fuente: Diario de León
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