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Galicia es una potencia en el ámbito de la madera. Más de 3.000 empresas desarrollan alguna actividad relacionada con este material y en algunos subsectores las firmas gallegas son una referencia a nivel nacional e internacional. Este bagaje, sin embargo, no ha servido para popularizar su uso en la construcción, frente a otros materiales más duros -ladrillo, granito, hormigón- y, por tanto, de mayor impacto en la naturaleza.
Para tratar de revertir esta situación, el Clúster de la Madera lanzó la iniciativa Lignum Fácile, que esta semana se presentó en Santiago con una publicación bajo el brazo. Se trata de un libro que recoge algunos de los proyectos más interesantes ejecutados en Galicia o por arquitectos gallegos y en los que la madera juega un papel primordial. «Relacionar arquitectura, es decir, creatividad y conocimiento profesional con madera elaborada, integrando innovación y conocimiento industrial, posibilita una riqueza extraordinaria de propuestas, y un claro ejemplo de ello son las obras seleccionadas», explica José Blanco, presidente del clúster.
Los autores de la recopilación, Carlos Pita y Carlos Quintáns, hacen hincapié en que «la madera ha ocupado principalmente el papel de eterno acompañante de la piedra a la hora de construir nuestras aldeas y ciudades», y en que esta tradición materializada en galerías, forjados, cubiertas, ventanas, escaleras... no debe perderse.
Las propiedades de la madera son infinitas. Los expertos destacan la convergencia con otros materiales, sus posibilidades expresivas, su perdurabilidad -en Noruega hay iglesias construidas enteramente en madera, las stavkirke , con casi mil años de antigüedad-, su moldeabilidad y facilidad de aplicación (lo que redunda en un menor gasto económico) y el confort y bienestar que proporciona a los usuarios.
Pero, sin duda, su mayor aportación al discurso arquitectónico actual está en la sostenibilidad y eficiencia energética. En este sentido, la industria de la madera muestra su compromiso con la gestión de un recurso natural y renovable.
Fuente: La Voz de Galicia
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