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Asturias está a tiempo de conseguir que al fin todos sus árboles le dejen ver el bosque. El análisis de expectativas de futuro para la región elaborado por la asociación Compromiso Asturias XXI entra en el sector forestal blandiendo la certeza de que el Principado tiene madera para fabricar prosperidad en el monte siempre que consiga articular una «cultura forestal» capaz de exprimir todas las potencialidades desaprovechadas de su gran mancha arbórea de 700.000 hectáreas. Hay, viene a decir el documento de trabajo, muchos más árboles que buenas ideas y una larga lista de posibilidades de desarrollo pidiendo a gritos una oportunidad.
Su siete por ciento del total nacional le da a Asturias el cuarto lugar de España en producción forestal, pero «esa participación», avanza el examen de Compromiso Asturias XXI, «no es indicativa de la verdadera potencialidad de la región. Pese a la abundancia de bosques en su territorio, Asturias ha sido históricamente una región agrícola y ganadera en la que nunca ha prendido la cultura forestal. El adecuado aprovechamiento de los montes sigue siendo la gran oportunidad a su alcance». ¿Cómo? Las líneas de desarrollo se mueven en múltiples direcciones, pero se condensan en la necesidad de entender y pensar mejor el monte.
El colectivo de profesionales asturianos residentes fuera de la región señala un camino que empieza por pedir más madera, sabiendo que «el aumento de la producción no está reñido con la riqueza ecológica o con la protección del paisaje» y que «la madera es la materia prima más sostenible si su explotación se hace de forma ordenada».
Hay que cuidar el castaño, dicen, «el principal activo del bosque asturiano por su calidad», o transformar los bosques comunales, que ocupan casi un tercio de la superficie regional, en «instrumentos de desarrollo sostenible» mirándose al espejo de comarcas prósperas por el aprovechamiento de la madera donde son los árboles el cultivo más preciado y mejor custodiado: el Jerte extremeño o los enclaves sorianos de San Leonardo de Yagüe y Covaleda.
El Principado, continúa el documento, tampoco aprecia como debería el valor comercial de los frutos del bosque ni ve detrás de una castaña el «marrón glacé», un producto de calidad y enorme valor añadido. El bosque, y aquí tampoco hay «cultura», puede producir energía a partir de residuos forestales -biomasa- o mejorar genéticamente la madera para conseguirla «sin nudos o de mayor formato».
La gran reválida del monte se localiza en la respuesta a todos esos desafíos, pero también, entre otros, en la concentración de propiedades como antídoto contra el minifundismo, «el mayor obstáculo para el desarrollo forestal en Asturias», o en el avance hacia la certificación de calidad de la madera. No se descartaría, en fin, cierta seriedad en la ejecución de un plan de inversiones y extensión de superficie arbolada que se firmó en 1999 y diez años después detecta «un claro incumplimiento de las previsiones».
Calor de madera
El futuro empezó en Wells (Austria) en 2006. En una feria forestal, un grupo de empresarios asturianos descubrió las posibilidades de sus residuos forestales como generadores de energía, y tres años después aquella idea es Pellets Asturias, la primera empresa de la región para la fabricación y venta de biocombustible sólido a partir de lo que sobra en la actividad maderera. Estos residuos forestales «están bastante desaprovechados a pesar de las grandes extensiones de bosque en Asturias», confirma José Manuel Tamargo, ingeniero químico y director técnico de la planta que está en construcción en el polígono industrial de La Curiscada, en Tineo, y que pretende poder transformar cada año unas 60.000 toneladas de lo que hasta ahora eran desechos forestales en 30.000 de pellets para ser utilizados como combustible.
Si se cumplen sus previsiones, la fábrica estará terminada entre febrero y marzo y funcionando a pleno rendimiento en verano con entre nueve y once empleados. A su capital social, de un millón de euros, aporta 125.000 cada una de las cinco empresas participantes -de Tineo, Valdés, Cangas del Narcea y Siero- y otro tanto la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN), mientras que los 250.000 restantes los pone la Sociedad Regional de Promoción. Son los primeros, y únicos, pasos asturianos de este modelo de aprovechamiento forestal que, según algunas estimaciones, podría llegar a cubrir entre el cincuenta y el sesenta por ciento de las necesidades energéticas de la población.
Estos aislados tanteos del aprovechamiento de la riqueza potencial del bosque asturiano se pueden completar con otros. Para crear «cultura» sirven iniciativas como la de la feria Asturforesta, un referente casi único cada dos años en Tineo, o las que sepa articular el Centro Tecnológico Forestal y de la Madera, recién puesto en marcha en 2009 con participación del Gobierno regional y de quince empresas del sector.
Fuente: La Nueva España
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