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En el primer plano de la foto, las manos de asombro sobre la cabeza y una sonrisa inexplicable. No parece que el rostro exprese ni siquiera preocupación por lo que asoma al fondo: una columna de humo que asciende del incendio causado por la hoguera que el hombre que aparece en la foto y el que pulsa el disparador de la cámara habían encendido presuntamente minutos antes en el bosque cercano a Horta de Sant Joan. Las mismas llamas que en ese instante de la tarde del 20 de julio mueven a la sonrisa al joven de la foto acabaron el día siguiente con las vidas de cinco bomberos y dejaron gravemente herido a un sexto miembro de los GRAF de Lleida.
La fotografía que aparece en la portada de este diario es una de las quince instantáneas que tomaron Lorenzo Forner y su amigo Antonio Paz, hoy detenidos, cuando preparaban la hoguera y, luego, cuando huían del incendio. Según fuentes cercanas a la investigación, en otra imagen se puede ver a uno de los imputados recogiendo hojas secas para hacer el fuego. Otras dos más las tomaron cuando el incendio ya se había desatado. En una de estas últimas se ve el fuego de cerca y aparece uno de ellos de espaldas, mirando las llamas.
Imagen recuperada
Días después del incendio, los detenidos borraron las fotos de la tarjeta de memoria de la cámara fotográfica. Sin embargo, los técnicos informáticos de los Mossos lograron recuperar esas imágenes, que se han convertido en un elemento clave que ha llevado a la jueza de Gandesa que instruye el caso a imputar a los dos detenidos por «incendio forestal intencionado».
Al fiscal jefe de Tarragona, esas imágenes, junto a otras pruebas, le llevan a plantearse pedir que la jueza impute a los detenidos por cinco delitos de homicidio que «como mínimo serían imprudentes», dejando así la puerta abierta a elevar la gravedad de la acusación.
La detención de Paz y Forner fue posible tras seis meses de investigación de la Unitat Territorial d’Investigació de los Mossos y cuyos cimientos son las declaraciones de unos vecinos que aseguraron haber visto aquella tarde a dos excursionistas huyendo de la zona del fuego. «Un vecino explicó que se cruzó con ellos y que le dijeron que habían llamado al 112», relatan fuentes de la investigación. Eso llevó a los Mossos a investigar una por una las 44 llamadas de aviso del fuego de Els Ports que recibió el 112 entre las 21.04, cuando llegó la primera, y las 21.59. Los agentes llamaron a todos los que telefonearon y analizaron sus respuestas.
Respuestas ambiguas
Uno de ellos fue el comunicante que hizo la llamada de las 21.17, Antonio Paz. Sus respuestas, evasivas y ambiguas, llamaron la atención de los agentes, que le citaron a declarar junto con la persona que le acompañaba de excursión el día del fuego, Lorenzo Forner.
Ambos entraron en contradicciones sobre dónde iban a acampar o si iban a pasar la noche allí. Uno dijo que habían comprado un cámping gas en la gasolinera de Horta de Sant Joan; el otro lo negó. Otro dato que alertó a los policías es que uno dijo que en la excursión iban con un perro, mientras que el otro afirmó que el perro lo dejaron en el coche.
En diciembre, cuando los investigadores ya había descartado el rayo como causa, les volvieron a citar y les hicieron preguntas más incisivas, que generaron más contradicciones. Intervinieron sus teléfonos y estrecharon el cerco. El jueves pasado, Forner no resistió más y, en su tercera declaración, confesó.
Fuente: El Periódico
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