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Mientras la Junta incentiva la plantación de árboles, el sector de la madera atraviesa en la provincia de Segovia una situación “delicada”, según la expresión de un experto, como consecuencia de la crisis económica.
Después del brusco frenazo dado por el sector de la construcción, los aserraderos han ralentizado la venta de madera, generándose grandes stocks que hacen innecesario el procesamiento de más materia prima. Al no conseguir colocar sus productos en el mercado, estos aserraderos —en su mayoría, pymes— se ven obligados a no participar en los concursos de madera convocados por las entidades públicas propietarias de montes (como las comunidades de villa y tierra), cuyas economías se acaban resintiendo al no encontrar comprador a su madera, soporte fundamental de sus presupuestos.
Así las cosas, el panorama se presenta sombrío. Los expertos auguran que el mercado de la vivienda tardará años en revitalizarse, acarreando así horizonte de poca demanda para la madera de alta calidad segoviana. En cuanto a la madera de baja calidad de la provincia, tampoco las previsiones son ilusionantes, puesto que esta materia prima se dedicaba, en su mayoría, para la elaboración de tableros, cuyo venta también ha caído en picado.
Por si era poco, aparece un ‘enemigo’ exterior, la madera de Las Landas francesas, donde un fuerte temporal derribó cerca de 300.000 hectáreas de pinares, cuya madera urge procesar. Los grandes grupos madereros españoles (Tafisa, Finsa e Interbon) han alcanzado acuerdos con maderistas franceses, para adquirir a bajo precio la materia prima, lo que repercutirá, también de manera negativa, en el precio de la madera nacional, obligando a una revisión a la baja. En esta situación, los expertos aconsejan a las entidades públicas propietarias de montes “que ajusten la productividad a las demandas actuales de mercado”.
“Los montes pueden servir de lugar para almacenar el stock, en vez de que la madera quede en los aserraderos —afirma la misma fuente—; así las comunidades de villa y tierra no se descapitalizarían”. No obstante, la decisión no resulta sencilla, puesto que estas entidades públicas suelen esta asfixiadas por los gastos (personal, maquinaria), con lo que, en no pocas ocasiones, optan por vender el metro cúbico de madera a seis euros, cuando su precio ‘normal’ oscilaría entre los 12 y los 14 euros.
Fuente: El Adelantado de Segovia
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