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La clave estaba en las fotos. La jueza de Gandesa que instruye la investigación del incendio de Horta de Sant Joan en el que murieron cinco bomberos ha diseccionado las instantáneas que tomaron los autores del fuego y las ha analizado desde la perspectiva del momento y del lugar en que se hicieron. De ese análisis, la jueza extrae indicios suficientes para desmontar de arriba a abajo la versión de los dos acusados, Antonio Paz y Lorenzo Forner, que en su declaración dijeron haber hecho un fuego para calentar una lata de comida («hace más compañía que un cámping gas», afirmaron), y aseguraron que fue el viento el que dispersó las chispas y causó el incendio.
Para la jueza, no solo «resulta inverosímil» la versión de una pequeña hoguera que se expande rápidamente sin control sino que, en el auto en que confirma la prisión para ambos que hizo público ayer, plantea que lo que Paz y Forner hicieron fue un gran fuego con el único objetivo de causar un incendio forestal. La instructora señala que los acusados podrían haber usado las bombonas de cámping gas que llevaban consigo para encender los 4.000 kilos de leña que en el Mas Pixantó.
«La leña ya quemaba»
La jueza sustenta su planteamiento en el análisis de la serie de fotografías que uno de los imputados tomó 10 minutos después de huir del lugar de los hechos, una de las cuales fue publicada por este diario el pasado 13 de enero. En la imagen se ve a Paz sonriendo delante de una enorme columna de humo. Según la instructora, la enorme humareda demuestra que los 4.000 kilos de leña «se estaban ya quemando». Desde el momento en que se inicia el fuego hasta que los acusados se hacen la foto apenas pasan 10 minutos, y la jueza considera que ese no es tiempo suficiente para que la lumbre de una pequeña hoguera se convirtiera en un incendio de semejantes proporciones.
Por eso, apunta a que los acusados pueden haber empleado bombonas de cámping gas para prender la enorme cantidad de leña almacenada. «[...] No resulta creíble –dice la instructora del caso– que tantos kilos de leña prendieran de forma tan intensa y en tan corto intervalo de tiempo sin que se utilizara algún instrumento que actuara como acelerador de la combustión, como podrían ser las bombonas de cámping gas que previamente habían comprado los imputados».
Ese planteamiento se ve reforzado por el hecho de que los acusados no dieron «ninguna explicación razonable de la finalidad para la que las habían adquirido». Es más, para la jueza, el hecho de que ambos hubieran trabajado como voluntarios de prevención de incendios hace «inverosímil» su explicación de que, en pleno verano y en una zona donde estaba prohibido, encendieran un fuego para calentar una lata y porque les hacía compañía.
No estaban nerviosos
Además, apunta a que ambos acusados hicieron ese fuego sabiendo muy bien que escogían un momento y un lugar que facilitaban su expansión. «La hora en que se inicia el incendio coincide con la franja horaria en que se reducen los efectivos de vigilancia, resultando además la ubicación de la zona en que se inicia el fuego, el Mas Pixantó, especialmente peligrosa, pues para que el fuego sea detectado desde el pueblo debe tener unas dimensiones considerables», señala la jueza, que destaca que, pese a que en su declaración los imputados dijeron estar nerviosos y preocupados, «en las fotografías se ve todo lo contrario».
Todo ello lleva a la jueza a considerar a ambos detenidos «criminalmente responsables» del delito de incendio forestal. Sin embargo, sigue sin imputarles las muertes de los cinco bomberos de los GRAF que fallecieron al quedar atrapados por el incendio.
Fuente: El Periódico
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