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El operativo del fuego de Horta de Sant Joan falló por diferentes flancos. La prueba está en las declaraciones tomadas por los Mossos d'Esquadra en las horas y días posteriores a la muerte de los cinco bomberos del Graf de Lleida, a diferentes mandos y efectivos que participaron en las tareas de extinción. La Vanguardia ha tenido acceso al contenido de todas estas declaraciones, que además de ratificar la ausencia de órdenes por parte del mando del operativo (conocido como D0) y problemas para localizarle en los momentos más críticos del fuego, revelan también el malestar de pilotos, auxiliares forestales y bomberos que quedaron acorralados por las llamas por la falta de prevención, colapso de las comunicaciones y apoyo para salir de esa ratonera.
El informe de los Mossos recoge que a las siete de la mañana del 21 de julio, Carles F.G. (jefe de guardia de Tarragona) asumió el mando del operativo. Y añade que de este mando "dependían los otros servicios de los bomberos que intervenían en el incendio, incluidos los Graf", a pesar de que esta unidad, puntualiza D0 en esta declaración policial, "funciona de forma autónoma en sus actuaciones y decisiones".
Presagio de GRAF01
Moisés G., subinspector de bomberos, es el que llevó todo el peso del operativo en la fase crítica. Es el Graff01 y a las 8 horas de la mañana del día 21 ya advirtió a los efectivos: "En la parte baja hay combustible muy mal quemado". Les recordó la tragedia forestal de Grazalema (Cádiz), ocurrida en 1992, donde murieron cinco bomberos. Fue como un presagio, que ningún mando al parecer tuvo en cuenta, ya que horas después se repitió la historia en Horta. Y la culpa fue por no prever cambios en la dirección del viento. Graf01 insistió en que todas las prevenciones eran pocas y aconsejó a los efectivos: "Tengan presente una zona segura y rutas de escapada".
Llamadas sin respuesta
Enrique M.F. es auxiliar forestal de Badalona. Trabajó en el incendio de Horta y la noche del pasado 21 de julio prestó declaración ante los Mossos. Manifestó: "Cuando se decretó la alarma, el cabo de Mataró solicitó información y órdenes repetidas veces al CCA (centro de mando avanzado) sin obtener respuesta". Y en su declaración añadió que al quedar atrapados por las llamas "llegamos a accionar el botón de emergencia para recibir órdenes, sin obtener respuesta". El auxiliar forestal reiteró: "Por la emisora escuchábamos a otros compañeros, que informaban de la gravedad de la situación, y el CCA no respondía nada".
Ajenos al riesgo
Luis F. es cabo de bomberos destinado en Pineda. Formaba parte del equipo del camión 40930. Manifestó que, pese a la crítica situación vivida, "en ningún momento oímos avisos de alarma por la emisora". Jordi M., bombero de Móra d'Ebre, también desveló que nadie les alertó de la situación de riesgo y afirmó que ni tan siquiera "nos avisaron de que los medios aéreos habían dejado de trabajar por el viento". Esta información tampoco llegó a los Brif de Daroca, según declaró Raúl V.P., responsable ese día de esa unidad aragonesa de Medio Ambiente, que pidió auxilio y fue rescatada a tiempo.
Comunicaciones colapsadas
Josep M., auxiliar forestal de Móra d'Ebre, afirmó en su declaración ante los Mossos que "hubo falta de información. El sistema de comunicación de los bomberos no funcionó porque mucha gente quería hablar a la vez". Jordi M., bombero de Mora d"Ebre lo corroboró: "El sistema de comunicaciones quedó colapsado porque muchos accionaron el botón de emergencia".
Perdidos desde el aire
Uwe U. es uno de los pilotos que trabajaron en la extinción de fuego. Fue el que sacó del bosque a los doce miembros de la bridada forestal (Brif) de Daroca que pidieron ayuda al advertir a tiempo el riesgo. Eran las 15.40 horas y el piloto declara que tardó "cinco minutos en localizarles". En su declaración no hace ninguna referencia a problemas por el viento para realizar esa maniobra. Y concluye que hasta las 17.03 horas –una hora después del acorralamiento mortal de los Graf de Lleida– él no fue informado de las peticiones de auxilio lanzadas por esos efectivos que clamaban por el apoyo aéreo. A esa hora, cuando ya había pasado todo, sí que le pidieron que llevase agua al punto de la tragedia para calmar la sed de los hombres que habían sobrevivido.
Peticiones de auxilio
Vicente C.F. es el jefe de los bomberos voluntarios de Horta. Declaró a los Mossos que "no oyó que nadie contestase a las peticiones de auxilio" de las personas acorraladas por las llamas. Y afirmó que eso le extrañó porque, según dijo, "cuando se aprieta el botón de emergencia la comunicación es directa". Hizo constar el enfado de los bomberos con sus mandos "por los errores de coordinación" Y acabó su declaración: "En resumen, lo que quiero destacar, es que no se daban instrucciones".
Los Brif vieron el peligro
Los únicos que vieron el peligro por la evolución del incendio fue la unidad de los Brif de Daroca. Lo declaró ante los Mossos su responsable Raúl V.P., quien afirmó que desde un alto vio ya a las 15.30 horas "que el incendio estaba fuera de control".
Huérfanos de ordenes
Josep Pallàs, el único de los bomberos de la unidad del Graf de Lleida que salvó la vida, ha declarado que en ningún momento oyó por la emisora ninguna orden ni nadie les advirtió del riesgo. Por eso estaban muy tranquilos. Revela que nunca habían preparado, en una situación real, una zona segura e indica que la falta de avisos por riesgo les impidió hacerla más grande.
Mando fuera de juego
El incendio de Horta puso en serios apuros a más de un centenar de hombres. El mando del operativo (D0), Carles F.G., apenas dio órdenes en los momentos críticos del fuego. El informe Incidències d'actuacions, desvelado por La Vanguardia, ha revelado que hubo problemas para localizarle durante más de una hora. En su declaración ante los Mossos, Carles F.G. reconoció que no fue consciente del grave peligro padecido por los hombres que estaban a su cargo y, lo que es más sorprendente, aseguró que no se enteró de la muerte de los bomberos del Graf Lleida hasta las 19.45 horas, casi cuatro horas después del trágico suceso. Interior afirma que no se le informó para "no alterar su estado de ánimo", pues se pensó que era mejor que no supiese nada de lo ocurrido para que siguiese coordinando el operativo, al amenazar el fuego la población de Horta.
El mando del operativo manifestó, en su declaración, su malestar por no habérsele informado de la tragedia. Pero choca que no intuyera nada, cuando en una de las pocas conversaciones transcritas con D0, el Graf01 ya le informó, alrededor de las 16 horas, de que los Graf de Lleida habían tenido que desplegar sus mantas ignífugas al quedar acorralados por las llamas. El mando del operativo reconoció, sin embargo, que alrededor de las 16.22 horas oyó por la emisora "que había algún Graf herido y que era la misma unidad la que los estaba atendiendo y que se estaban autogestionando".
Pero el tema de los Graf ya no vuelve a salir en la declaración policial, con lo que se da por supuesto que no hizo ninguna llamada ni gestión para interesarse por el final de la historia. El jefe de guardia –que centró sus esfuerzos en evacuar una masía y a los obreros de una carretera en obras en los momentos más críticos del fuego– declaró, por otro lado, que "no recuerda haber oído ninguna llamada de emergencia –cuando el sistema de comunicaciones se colapsó por ese motivo– por las diferentes emisoras".
Competencias
Los Mossos también han interrogado a Marc C.R., inspector de los bomberos y jefe del Área Forestal. Afirmó en su declaración que las tareas máximas para apagar un incendio son asumidas por el jefe de guardia, que es la persona que asigna los recursos según las necesidades". De ese jefe de guardia, añadió el inspector, "dependen los bomberos, los medios aéreos y los Graf". Marc C.R. declaró que tuvo conocimiento de la gravedad de los hechos a las 15.30.
"El incendio se ha descontrolado, hay problemas porque muchas líneas (de agua) se han quemado y los bomberos están buscando zona segura", le informó Graf01. Confirmó que jamás, en la historia de los bomberos de Catalunya, "se había habilitado una zona segura en un área de vegetación sin quemar". Hasta la fecha, siempre se había ubicado en zona quemada o sin vegetación. También consideró que la zona segura de Graf Lleida era demasiado pequeña. Tenía entre 15 y 20 metros, cuando lo aconsejable eran 60.
Fuente: La Vanguardia
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