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Los ecologistas albaceteños acaban de leer las últimas órdenes sobre ayudas a la gestión forestal anunciadas por la Junta y, según uno de sus rostros más conocidos en Albacete, Cipriano Escribano, parecen sacadas de otras épocas en las que el medio ambiente no era prioritario.
Tras leer las órdenes sobre reforestación, inversiones no productivas y construcción de infraestructuras contra los incendios, ¿qué conclusiones saca?
Fue como un viaje por el pasado, como regresar a la época del extinto Icona. Cortafuegos, caminos rurales, cunetas, limpiezas a gran escala, repoblaciones con pino carrasco y, sobre todo, dinero a mansalva, jornales, muchos jornales, especialmente para abrir cortafuegos, que es una medida que se ha demostrado tremendamente ineficaz para contener los incendios. Más de lo mismo, pero de lo mismo de hace 30 o 40 años.
Pero también se habla de recuperación de la masa arbórea desde 1994.
Las masas forestales no sólo deben crecer en cantidad, sino en calidad. Lo que cuenta es cuidar las frondosas, nuestros encinares, en vez de hacer repoblaciones de pino carrasco a toda pastilla, con densidades insostenibles para el monte que, al final, sólo sirven para suministrar combustible a los incendios, como lo demuestra el hecho de que la mayoría de los siniestros más graves se hayan iniciado en terrenos de reforestación.
¿A qué obedece, en su opinión, esta política de gestión de los montes?
A mí me parece una especie de Plan-E de los montes, para crear trabajo como sea en época de crisis. De hecho, me resultó muy llamativo que el director general de Política Forestal hablase tanto de dinero y de jornales cuando presentó las órdenes.
¿Por donde debe ir, a su juicio la gestión de los montes en la provincia?
Por lo que ya están haciendo muchos propietarios de montes privados, que es tocar el monte lo justo y, si es posible, dejar que evolucione por sí mismo. Para mí eso es el ideal, como se puede ver, por ejemplo, en zonas de Ossa de Montiel o Munera, donde se encuentran algunos de los encinares y sabinares mejor conservados de toda la provincia de Albacete. Un monte, en mi opinión, no es como el Parque de Abelardo Sánchez, ni se puede gestionar de la misma forma, dejándolo todo a ras de suelo como una patena.
Pero tocar los montes al mínimo ¿qué puede aportar a las comunidades rurales?
A largo plazo, un monte bien gestionado podría aportar muchísimo más que unas simples peonadas. Y no hablamos de filosofía, sino de riqueza, incluso de trabajo. Pero, claro, para eso hay que pensar a muy largo plazo, mucho más allá de los cuatro años de una legislatura.
Fuente: La Tribuna de Albacete
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