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Estos datos los han facilitado hoy, en una rueda informativa, la consejera de Medio Ambiente, Aránzazu Vallejo, y el director general de Medio Natural, Miguel Urbiola, quienes han dicho que se han presentado en el Juzgado trece expedientes por presunción de siniestros forestales intencionados, que aún están sin resolver.
Urbiola ha indicado que de los 118 siniestros contabilizados en 2009, ocho más que el ejercicio anterior, 89, un 76 por ciento, fueron conatos con menos de una hectárea afectada y se produjeron 29 incendios con más de una hectárea quemada.
Estos siniestros afectaron a un terreno forestal de 339,74 hectáreas, de las que 257,56 era no arbolado y 82,18, arbolado; mientras que hubo 22,28 hectáreas de terreno no forestal.
La superficie forestal media quemada en 2009 fue de 2,88 hectáreas por siniestro y los meses con mayor número de incendios fueron marzo y abril, en los que se registró el 36 por ciento de los episodios y se quemó el siete por ciento de la superficie forestal de todo el ejercicio.
Urbiola ha indicado que en los meses de julio, agosto, septiembre y octubre, debido a un verano muy seco, se produjo el 35 por ciento de los siniestros y la superficie forestal quemada fue el 82 por ciento del total anual.
La consejera se ha referido a que el pasado año fue un año "atípico" en cuanto a siniestralidad por la adversa climatología durante el verano y el otoño con escasas precipitaciones y los cuatro incendios "intencionados" registrados en Ezcaray.
El incendio de mayor extensión se produjo el cinco de octubre en Azarrulla (Ezcaray), donde se quemaron de forma intencionada, ha subrayado, 109,72 hectáreas de matorral y monte abierto.
Urbiola ha afirmado que el ochenta por ciento de los incendios del año pasado se debieron al factor humano, con un 19 por ciento producto de negligencias y causas accidentales y un 61 por ciento tuvo su origen en quemas intencionadas; mientras que en un trece por ciento de los incendios no llegó a determinarse la causa.
"De entre las negligencias y causas accidentales, la más frecuente fue la propagación a terreno forestal de las quemas agrícolas; y entre las quemas intencionadas, la motivación más repetida fue la eliminación de vegetación en fincas, acequias y ribazos, así como la quema incontrolada de residuos agrícolas", ha subrayado el director general.
También ha resaltado que el año pasado se produjo un incremento de las quemas intencionadas relacionadas con prácticas agrícolas inadecuadas y un descenso parejo de las negligencias.
Vallejo ha citado que "la meteorología adversa y la intencionalidad de algunos de los incendios han marcado un año, 2009, que, no obstante, se mantiene en la media del último decenio en cuanto al número de incendios".
En la última década se constata en La Rioja una disminución del número de incendios y de conatos y superficies quemadas, ha precisado.
Fuente: EFE
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