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El Gobierno catalán se ha puesto manos a la obra para retirar los miles de toneladas de madera (entre 20.000 y 30.000) esparcidos por las 150.000 hectáreas de bosque afectadas por la última nevada. Es un trabajo contra reloj que movilizará a más de mil quinientas personas, con especial atención a las zonas con alto riesgo de incendios.
La Conselleria de Medi Ambient se compromete a tener limpias esas áreas vulnerables al fuego –la mayoría se ubica en las provincias de Girona y Barcelona– antes del 15 de junio, cuando empieza la época de alto riesgo de incendios. Este departamento de la Generalitat asegura, asimismo, que se han cerrado prácticamente todos los acuerdos para dar salida a esa madera caída a causa de la nieve.
Retirarla costará más de veinte millones de euros, de los que no se va a recuperar ni un cinco por ciento, al tratarse de una madera con muy poca salida en el mercado. Por ello, la mayor parte de esos troncos y ramas acabará convertida en biomasa.
Una cuarentena de brigadas se ha desplegado ya por los bosques más afectados por la nevada del pasado 8 de marzo. Ahí se cuentan desde equipos formados por presos en tercer grado hasta los desplegados por las empresas contratadas por Medi Ambient o las unidades propias del departamento. Ignasi Rodríguez, subdirector de Boscos de la conselleria, afirma que los trabajos son especialmente intensos en las provincias de Girona e interior de Barcelona –las más dañadas por el temporal– y que las tareas se concentran en aquellas áreas con mayor riesgo de incendio. Son zonas consideradas ahora mismo auténticos polvorines, por la continuidad entre la madera caída y la masa boscosa. Los expertos han alertado de que esa combinación podría causar incendios con una afectación superior a las 500 hectáreas, con amenaza para la población.
La previsión es aumentar el número de brigadas en las próximas semanas, de manera que el 15 de junio, cuando se inicia la época de riesgo alto de incendios, todas esas zonas ahora tan vulnerables a las llamas "estén ya limpias", confía el subdirector de Boscos.
La estrategia de Medi Ambient en esas zonas calientes se cen- tra en tres puntos. Los operarios, añade el responsable de Boscos, abren franjas (cortafuegos), limpian caminos cuyo acceso ha quedado cortado por la madera caída y revisan los puntos de toma de agua. Para esos trabajos, Medi Ambient ha destinado seis millones de euros (en la contratación de empresas vinculadas a la industria forestal), a los que hay que sumar otra cantidad idéntica, que es la que aporta la Conselleria de Treball en la contratación de personal de apoyo para esas tareas. En este caso se buscarán trabajadores que lleven un mínimo de seis meses en el paro y que no hayan sido empleados en el ultimo medio año. El contrato tendrá una duración máxima de tres meses.
Ignasi Rodríguez afirma que no hay antecedentes recientes en Catalunya de daños tan cuantiosos y generalizados como los causados por nevada de principios de marzo. Y el hecho de que ese temporal llegara a las puertas de la primavera juega, además, en contra de las políticas de prevención de incendios, ya que Medi Ambient dispone de muy poco tiempo para desplegar todos los medios a su alcance para retirar la madera caída antes de que se inicie la campaña de verano.
Pero lo que más le ha costado al Govern, admite el subdirector de Boscos, ha sido encontrar empresas para colocar toda esa masa forestal. La mayor parte de las ramas y árboles dañados acabarán triturados para fabricar biomasa, y el propio Ignasi Rodríguez admite que muy pocos de esos troncos tienen la calidad suficiente para ser vendidos como madera. Eso explica que Medi Ambient tenga ya asumido que de los más de veinte millones de euros destinados a los trabajos de limpieza de bosques no se va a recuperar, con la venta de madera, ni un cinco por ciento de esa cantidad. Las zonas más castigadas por el temporal son las de los bosques de las Gavarres, informa Rodríguez, y la sierra del Montnegre, a caballo de las provincias de Girona y Barcelona.
Eso explica el hecho de que la mayor parte de los trabajos de limpieza, ejecutados por empresas del sector forestal, se esté llevando a cabo en estas dos provincias. En esas tareas colabora el Departament de Justícia, con brigadas formadas por presos en régimen de tercer grado, que ya disfrutan de una situación de semilibertad. Esta iniciativa –en la que se prevé la participación de sesenta internos de diferentes cárceles– ha sido gestionada por el Centre d'Iniciatives per a la Resinserció (CIRE), y en estos momentos hay una decena de equipos formados por internos, desplegados por el territorio dañado por el temporal. Girona, con seis brigadas, es la provincia con mayor presencia de reclusos en los bosques, mientras que el resto se reparte por las comarcas de la Catalunya Central y sur de Lleida y Tarragona.
Los internos destinados a estos trabajos forman parte de los servicios externos del CIRE y la iniciativa se considera una vía más de las ya abiertas por la Conselleria de Justícia para fomentar la reinserción de las personas privadas de libertad. Esos reclusos que gozan de una situación de semilibertad cuentan con oportunidades para desarrollar trabajos remunerados fuera de los centros penitenciarios. En este caso, la colaboración entre Justícia y Medi Ambient ha venido propiciada por una situación de emergencia. La mano de obra de esos internos ha sido de las primeras que se han hecho visibles en los bosques dañados por las nevadas.
Fuente: La Vanguardia
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