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La provincia de Zamora ha dado los primeros pasos para regular no sólo la recolección de setas y hongos, sino también su posterior comercialización. Ayer quedó constituida la Mesa Micológica Provincial, el que será a partir de ahora órgano vertebrador del sector y dará cabida a la opinión de los distintos agentes implicados en el mismo, con el fin de avanzar en su regulación, difusión, investigación, formación y comercialización.
Fernando Martínez Maíllo, presidente de la Diputación, la institución que con la Junta participa en el proyecto Myas (Micología y Sostenibilidad) para promover el desarrollo micológico en esta provincia, explicó que para desarrollar ese gran potencial es necesario que todos los sectores implicados estén de acuerdo. Así, en la mesa, integrada por doce miembros, están representados desde la Diputación, cuyo diputado de Agricultura la presidirá, hasta la Consejería de Medio Ambiente, recolectores profesionales, grupos de acción local, empresas del sector, ayuntamientos propietarios de montes de utilidad pública, propietarios forestales, empresas de turismo rural y de hostelería, y las asociaciones micológicas.
El proyecto Myas, que cuenta con un presupuesto de 560.000 euros, financiados al 50% entre la Junta de Castilla y León y la Diputación de Zamora, y que se llevará a cabo a lo largo de cuatro años, hasta el 2013 incluido, tiene como objetivo promover el aprovechamiento micológico racional en el ámbito de la provincia de Zamora, como ya se ha hecho en otras, y mantener los recursos micológicos estableciendo medidas que garanticen su sostenibilidad.
«Auténticas joyas»
Como explicó Martínez Maíllo, las setas constituyen en la provincia de Zamora «unas auténticas joyas», pero este recurso no es ilimitado, «por lo que hay que promover un aprovechamiento racional y sostenible que genere el mayor de los recursos posibles en el ámbito rural, y favorezca el incremento de rentas derivadas de su explotación en beneficio de la población local».
Alrededor de este sector existen necesidades, como la de la formación, para evitar que se produzcan miedos e intoxicaciones, y problemas relacionados con una posible sobreexplotación, así como la economía sumergida que se mueve en torno a su recolección. Se hace preciso, por tanto, su regulación y, al mismo tiempo, es necesario estimular a sectores directamente relacionados como el del turismo rural y la hostelería, informaron fuentes de la institución provincial.
En la estructura de funcionamiento de la mesa micológica recién nacida en la provincia se han creado dos grupos de trabajo, uno para la regulación de la recolección y el otro para la comercialización y el micoturismo. Y se prevé que entren en el proceso de regulación dos unidades de gestión en los montes de utilidad pública, una en la zona de Aliste, que afecta a los Ayuntamientos de Fonfría, Alcañices, Rábano, Mahíde, Figueruela de Arriba, Rabanales y Trabazos.; y otra en la de Sanabria la Carballeda, que afecta a Riofrío de Aliste, Puebla de Sanabria, Manzanal de Arriba, Ferreras de Arriba, Ferreras de Abajo y Tábara.
Entre las primeras líneas de actuación previstas está la formación para recolectores profesionales, inspectores micológicos y centros de compraventa. Se trata, según la institución provincial, «de discriminar positivamente al recolector local para que se aproveche de un recurso que está en su propio medio y de crear empleo en el medio rural». Posteriormente el proyecto prevé actividades de promoción y difusión y, por último, la comercialización, con la puesta en funcionamiento de la marca de garantía 'Setas de Castilla y León'.
Precios
Si se sigue el ejemplo de otras provincias, el proyecto Myas plantea a medio plazo la emisión de permisos de recolección, tarjetas que deberán llevar encima quienes quieran coger, por ejemplo, níscalos en montes de utilidad pública (aquellos cuya propiedad es de los ayuntamientos o de la Junta de Castilla y León). Si no se cuenta con ese permiso, habrá sanción, por determinar.
Ademá, se identificarán los territorios regulados y habrá un sistema de vigilancia para controlar «la presión recolectora. ¿Cuánto cuesta el permiso en otras provincias? Pues depende de si se trata de un permiso diario, de fin de semana o de temporada (desde el 15 de octubre al 31 de julio), si el titular es recolector con fines recreativos o comerciales, si es un paisano (vecino del municipio o de la provincia) o un foráneo (de otras provincias). Así, por ejemplo, un residente en Soria que quiera coger setas en su provincia durante toda la temporada pagaba en el 2009 15,41 euros. Si era un vallisoletano el que quería recoger setas -también durante toda la temporada- para luego venderlas, llegaba a desembolsar hasta 246,60 euros.
Fuente: El Norte de Castilla
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