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El verano pasado se quemaron en Aragón 22.000 hectáreas forestales. Para combatir y evitar que se vuelva a producir uno de los peores años en cuanto a incendios, el Gobierno de Aragón y el Ejecutivo nacional pondrán unos 2.000 profesionales a pie de monte. Este martes, 1 de junio, Aragón entrará en “alerta máxima” ante la posible aparición de fuego en alguna de sus 2.608.312 hectáreas boscosas.
Concretamente, unos 1.500 son propios de la Comunidad Autónoma, ya que pertenecen a empresas públicas como Sodemasa, comarcas o diputaciones provinciales; mientras que parte de los restantes pertenecen a la Unidad Militar de Emergencias (UME) con base en Zaragoza. Así lo ha adelantado este lunes el consejero de Medio Ambiente aragonés, Alfredo Boné, y el director general de Gestión Forestal, Alberto Contreras, ante los medios de comunicación. Estos efectivos estarán repartidos por todo el territorio, aunque las zonas marcadas como “vulnerables” son el Sistema Ibérico (Teruel), el Somontano de Barbastro (Huesca) y las Cinco Villas (Zaragoza). Boné ha aseverado que el modelo aragonés es “uno de los mejores a nivel nacional”, en contraposición de los datos dados hace unos días por el Justicia, ya que, a su juicio, la media de incendios es de tres por cada 20.000 hectáreas, la quinta parte de la media española, pese a que la zona geoclimática es la misma. No obstante, ha apuntado que el Gobierno de Aragón se muestra preocupado ante estos desastres naturales, de ahí que para este año se incorporen dos novedades: aumento progresivo del número de horas de trabajo anuales de las cuadrillas forestales -este año estarán operativas durante siete meses- y la creación de la figura del coordinador, un puesto no remunerado que ocuparán una o dos personas en al menos la mitad de los 550 municipios situados en las zonas con mayor riesgo para dar instrucciones exactas sobre terreno o climatología. El consejero Boné, que ha manifestado que la creación de esta figura responde a una formulación de un alcalde que sufrió los incendios de 2009, ha reconocido que va a ser un “elemento de apoyo” en cuestiones logísticas. Eso sí, ha querido dejar claro que dicha novedad “no va a dar pie a que se hagan patrullas de voluntarios”. “Cuantas menos vidas se pongan en peligro mucho mejor”, ha apostillado. En el marco de esas labores, también se van a impulsar reuniones de coordinación, en las que participarán los estamentos que ya suelen participar, entre otros las Direcciones Generales de Protección Civil y Forestal, las Diputaciones Provinciales, la Delegación del Gobierno en Aragón, los Consejos Comarcales y las organizaciones agrarias. La primera reunión tendrá lugar a finales del presente mes de junio. Asimismo, el titular de Medio Ambiente aragonés ha destacado que el Ejecutivo autonómico pretende crear 3.000 kilómetros de cortafuegos para dividir las masas forestales y evitar incendios. Por el momento se están realizando 1.000 nuevos y ya existen otros 1.800 aunque, según Boné, tendrán que ser “reconvertidos uno a uno”, ya que el Gobierno de Aragón está implantando un nuevo tipo de cortafuego. Por su parte, el director general de Gestión Forestal, Alberto Contreras, ha apuntado que en el operativo veraniego participarán 62 cuadrillas terrestres, 46 autobombas, 80 puestos de vigilancia, nueve medios aéreos, dos unidades BRAC. A estos medios se suman los del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, un helicóptero de gran capacidad de descarga, una unidad de telecomunicaciones, la BRIF de Daroca (Zaragoza) y dos aviones anfibios en la base aérea de Zaragoza. Además, se ha hecho una encomienda de gestión a la empresa ASC para homogeneizar el sistema de comunicaciones. Junto a éstos, habrá 40 ganaderos que participarán en las tareas de limpieza de los cortafuegos, empleando para ello su ganado. Contreras también ha recordado que se mantienen sendos convenios con ADIF para que todo el entorno de las vías ferroviarias esté limpio, y con Red Eléctrica Española, para evitar que las torres eléctricas produzcan daños. Toda esta campaña tiene un coste de unos 30 millones de euros, de los que 1.200.000 euros provienen del Plan Especial de Teruel. Unos 2,5 millones de euros se destinan al Plan de Restauración, aunque este plan contará con un total de 9,4 millones de euros. En este sentido, Alfredo Boné ha expresado que se mantienen los recursos destinados a prevención -60% del total- y extinción -40% del total- de incendios. Concienciación ciudadana De todos los incendios que se producen en España el 65% son de menos de una hectárea y en el caso de Aragón la cifra se eleva al 80%. A pesar de estas cifras, Boné ha afirmado que hay “zonas muy críticas” y ha reconocido que “no hay ninguna garantía de que no se vuelva a repetir lo de 2009”, por lo que ha recordado a los aragoneses que no se puede hacer una barbacoa en el monte porque “es pecado mortal” ni dejar en el monte colillas, aunque estén apagadas, ni cristales o botellas. Además, ha pedido a todos los ciudadanos que avisen cuando adviertan la presencia de fuego o cualquier indicio del mismo, como una columna de humo, porque es “vital” acortar el tiempo que transcurre entre que se produce el fuego y llegan los servicios de extinción.
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