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El balance de incendios forestales de este verano ha sido "muy positivo", tal y como confirmó ayer el director general de Gestión Forestal del Gobierno aragonés, Alberto Contreras. Unas temperaturas medias no muy elevadas y lluvias superiores a la media histórica han favorecido este resultado. En lo que va de año, se han registrado 321 siniestros, de los que el 95% no superó las cinco hectáreas, y el 74% se controló y quedó como mero conato. La excepción fue el foco originado en Sos del Rey Católico, que pasó a la categoría de gran incendio al sobrepasar las 550 hectáreas.
En cuanto a superficie quemada, hasta el pasado mes de septiembre se calcinaron un total de 1.152 hectáreas, de las que 916 fueron arboladas. Una cifra inferior a la de los últimos cinco años. Además, el 69% de la superficie fue arrasada en el incidente de Sos del Rey Católico. "Hemos tenido un verano con unas condiciones meteorológicas benignas en Aragón, que unido a la efectividad del operativo, han permitido que se hayan calcinado un 70% menos de hectáreas forestales que la media de los últimos diez años", informó Contreras en una comparecencia ante los medios de comunicación, acompañado por el director de Sodemasa, Jesús Jiménez.
Los números son buenos tanto con respecto al ejercicio anterior como con respecto a los datos nacionales. Así, según la información facilitada, se han dado un 21,5% menos de siniestros que en el 2009. En cuanto a las causas, las negligencias siguen encabezando el ránking (58%), seguidas de los rayos (17%), los intencionados --que no pirómanos-- (12%) y los de origen desconocido (12%).
Este año, el presupuesto destinado por Medio Ambiente a los incendios forestales asciende a unos 30 millones de euros, de los que el 60% es para prevención y el resto, para extinción. Unas 2.000 personas han participado en el operativo, "con la novedad de que las cuadrillas trabajan un mínimo de siete meses".
También se ha consolidado el despliegue durante al menos nueve meses de todos los vehículos autobomba y cuadrillas helitransportadas. "Se ha buscado la formación y la profesionalización", explicó Contreras.
Otras novedades han sido las nuevas dotaciones de equipos de seguimiento de móviles con GPS, "para tener ubicadas en todo momento a los retenes"; así como la puesta en marcha de los coordinadores locales de los 550 ayuntamientos aragoneses.
Fuente: El Periódico de Aragón
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