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Tendrán la consideración de delito o quedarán en una falta por imprudencia, pero los autores de los incendios probablemente no quedarán impunes. La Brigada de Investigación de Incendios Forestales de Segovia ha identificado a 24 autores de fuegos en el total de las 89 investigaciones que ha iniciado, que han supuesto la apertura de 28 expedientes.
Además de los 15 informes de naturaleza penal enviados a la Fiscalía, que finalizarán con la correspondiente determinación de la responsabilidad civil que implique la autoría de una falta o un delito, el trabajo realizado por los técnicos y agentes que forman la brigada -con la que colaboran el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, la Fiscalía y la Audiencia Provincial- ha derivado en otros nueve expedientes administrativos con posible sanción y cuatro más en los que se reclaman a los presuntos autores de los incendios los gastos ocasionados por los trabajos de extinción, según explicó ayer el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Luciano Municio, al presentar el balance de la campaña de incendios forestales.
Los técnicos y agentes de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales de Segovia han realizado vigilancias y esperas para esclarecer las causas de los fuegos, identificar a los presuntos autores y conseguir que se tomen medidas administrativas y judiciales. «Lamentablemente, más del 90% de los incendios forestales tienen como causa la actuación humana, bien porque han sido intencionados o porque son producto de negligencias, imprudencias o accidentes», señaló Municio. Pero «el problema más grave», añadió, es la intencionalidad, pues se ha demostrado que «más del 50% de los incendios son provocados».
El porcentaje no ha variado respecto al año anterior. En 2009, los incendios tuvieron como causa directa la actividad humana, el 40% de ellos por negligencias y la mitad de los 66 registrados porque alguien los causó de forma intencionada.
El mejor verano
Con todo, en las estadísticas de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta el 2010 figurará como el mejor de los últimos diez años por el reducido número de incendios y por la escasa superficie forestal quemada en la provincia de Segovia.
Desde el punto de vista meteorológico, destacó el delegado, el 2010 se prometía como un año bueno, pero un segundo trimestre más seco de lo acostumbrado (con un 20% menos de lluvia) y un tercero muy lluvioso complicaron las perspectivas del operativo dispuesto para la campaña estival, pues el crecimiento «desmesurado» de la vegetación herbácea llenó los montes de una verdadera carga de combustible que permaneció en el suelo durante el verano, un trimestre con menos lluvias que otros años y con temperaturas elevadas. Estas circunstancias y la intencionalidad humana son el origen de casi todos los fuegos en los montes.
De acuerdo con la orden del 7 de junio de la Consejería de Medio Ambiente, en la provincia de Segovia están incluidos 139 núcleos de población en las zonas de alto riesgo de incendios, en función de la importancia de sus recursos forestales, de su vulnerabilidad y de la riqueza natural. Al final de la campaña de este año, el fuego, intencionado, accidental o natural ha causado 98 incendios en la provincia, de los que los 37 clasificados como forestales quemaron un total de 20,46 hectáreas, pero solo en 14,29 de esas hectáreas había vegetación forestal (monte arbolado, monte abierto, matorral, monte bajo, dehesas, pastos y zonas húmedas) y sólo 2,92 hectáreas eran arboladas, mientras en las 6,17 hectáreas restantes la superficie no era forestal sino de rastrojo. Los 61 incendios catalogados como no forestales afectaron a 57,29 hectáreas. El promedio de incendios forestales de los últimos diez años es de 68.
Es la mejor cifra del último decenio, incluso si se tiene en cuenta la superficie total afectada por el fuego, porque está muy por debajo de la media del decenio, que es de 292 hectáreas, y es sensiblemente inferior a las 1.010 hectáreas de 2008 y a las casi 713 de 2007.
Más conatos, más eficacia
Sin embargo, ha aumentado el porcentaje de conatos, que sube hasta el 84% de los avisos. Y no es un contrasentido porque este dato representa la eficacia del operativo de extinción, que funciona la prevención y que hay unos tiempos medios de control y extinción bajos, de manera que el fuego no llega a producir un incendio de más de una hectárea de superficie.
Luciano Municio destacó al respecto que este año sólo ha habido tres incendios de importancia, en los términos de Segovia capital (el 23 de julio), de Yanguas de Eresma (el 23 de agosto ) y de Sanchonuño (el 18 de julio), y en buena medida se ha debido a que el tiempo medio de respuesta para tener el fuego controlado se ha reducido a tres horas y a que el dispositivo de extinción ha consolidado su eficacia.
Dispositivo provincial
El dispositivo provincial, recordó el delegado, está compuesto por el Centro Provincial de Mando (CPM), que coordina a un total de 425 profesionales, 14 cuadrillas terrestres, nueve cuadrillas helitransportadas, 26 puestos de vigilancia, 15 autobombas, un retén de maquinaria y tres aeronaves (helicópteros) que tienen sus bases en Riaza (Las Casillas), Coca y Cebreros (Ávila), esta última con cobertura del suroeste de la provincia.
En el dispositivo de lucha contra incendios que se despliega en Segovia entre el 1 de julio y el 30 de septiembre hay ingenieros, técnicos de apoyo, agentes forestales, medioambientales y celadores, trabajadores fijos discontinuos, trabajadores de las cuadrillas terrestres y de las helitransportadas, y tripulaciones de los medios aéreos y retenes de maquinaria. Es un operativo «entrenado, dimensionado, bien coordinado por el Centro Provincial de Mando y que sabe lo que hay que hacer».
Además, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta mantiene una estrecha colaboración con las administraciones locales (ayuntamientos y mancomunidades), que ponen a disposición del operativo sus autobombas, y con la Administración central, que tiene siempre dispuesto su despacho de aeronaves de las provincias limítrofes ante cualquier eventualidad.
Colaboración ciudadana
Tampoco es ajena a la eficacia de los efectivos contra el fuego la creciente colaboración ciudadana y el aumento de la concienciación ambiental de los vecinos en todos los municipios. Luciano Municio subrayó que los vecinos no solo avisan cuando detectan un incendio sino que además colaboran en su extinción «y se implican en la conservación de los montes al reconocer su valor medioambiental».
Otro factor más para reducir el riesgo de incendios forestales son las labores preventivas que se desarrollan durante el invierno en los montes. Es el «trabajo oscuro» de los desbroces, quemas controladas y labores de silvicultura, complementado, cuando se desata el fuego, con la investigación de las causas por la brigada especial, cuyos integrantes se desplazan de inmediato al lugar para determinar el punto de origen de las llamas. En la mayoría de los casos logran establecer si las causó una persona y, si es así, su informe abrirá un expediente.
Fuente: El Norte de Castilla
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