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Antonio Silva Gonçalvez, de 48 años y operario forestal, falleció ayer a mediodía en Viveiro (Lugo). El accidente laboral ocurrió en el escarpado monte de A Rega, un lugar de muy díficil acceso en la parroquia de Covas. Trabajaba con tres compañeros talando un eucaliptal. Cuando troceaban y pelaban un tronco, se deslizó, lo golpeó y lo aplastó contra una maquina procesadora. Sanitarios desplazados al lugar no pudieron hacer nada por salvarlo.
De origen portugués, residía en la parroquia viveirense de Celeiro. Conmocionados, sus compañeros pidieron ayuda al 061 (urgencias sanitarias), desde donde solicitaron cooperación del 112 (emergencias). A las 12.03 horas movilizaron a Protección Civil de Viveiro, al grupo viveirense de intervención rápida, a la Policía Nacional de Viveiro, a la Guardia Civil, a un helicóptero del 112 con base en Santiago y a un equipo de desbroce. Los dos últimos no intervinieron.
Protección Civil ayudó al primer equipo sanitario a llegar al herido. Sin poder circular ni en todoterreno por una embarrada pista forestal, para atender al herido caminaron unos 300 metros monte arriba, muy resbaladizo por la lluvia, y cruzaron un tramo del río Loiba. Cuando Protección Civil guiaba al equipo de la ambulancia medicalizada y el helicóptero volaba hacia Viveiro, el obrero murió.
Testigos cuentan que el tronco le golpeó en el abdomen, antes de aplastarlo contra la procesadora que corta y pela eucaliptos. Inspección de Traballo investigó en el lugar de los hechos.
Desde la Policía Nacional de Viveiro explicaron que a las 15.15 horas, una forense ordenó levantar el cadáver. Tres miembros de Protección Civil de Viveiro y un empleado de una funeraria portaron el cadáver a pie, monte abajo. En un coche fúnebre fue trasladado a Lugo, donde se le practicó la autopsia. Según la Xunta, el examen forense no se hizo en Burela porque en Lugo pueden poner antes el cuerpo a disposición de la familia.
Fuente: La Voz de Galicia
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