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El polígono industrial de La Curiscada alberga la primera planta de transformación de residuos de biomasa forestal de Asturias, cuya inauguración está prevista para finales de año. La planta se localiza en una parcela de 15.000 metros cuadrados La iniciativa parte de las empresas Tinastur, Canastur, Maderas García Hermanos, Aserradores de Madera Fernández y Maderas Navelgas, con el apoyo de la Fundación Asturiana de la Energía.
Los pellets son un biocombustible económicamente competitivo de forma cilíndrica y 6 milímetros de diámetro hechos por la compresión de virutas, serrines y astillas procedentes de residuos forestales, agrarios de podas leñosas y de la industria de extracción y transformación de la madera.
Se trata de un combustible renovable, que contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y que equivale a un litro de gasóleo por cada dos kilos de pellets. Éstos pueden servir como combustible para sistemas destinados a la producción de energía eléctrica o al suministro de calefacción y agua caliente.
La empresa dará empleo a unos 100 trabajadores y permitirá la opción de entregar biomasa para producir combustible sólido. La capacidad inicial de producción de la planta será de unas 32.000 toneladas al año. La Sociedad Regional de Promoción (SRP) participa en este proyecto con un 25 por ciento del capital, equivalente a 250.000 euros. Así, las primeras pastillas de biomasa fabricadas por la compañía Pellets Asturias como combustible para calderas de última generación saldrán al mercado antes de fin de año. De hecho, «estamos haciendo pruebas de maquinaria en vacío y en una o dos semanas comenzaremos a probarla con carga, produciendo pellets», indicó el gerente de la empresa, Luis García.
Pellets Asturias demandará serrín y astillas para el funcionamiento de la caldera ubicada en el exterior de la nave, que precisará 1.700 kilos de combustible cada hora. Así, según los cálculos ofrecidos por García, el funcionamiento de la fábrica tinetense precisará 100.000 toneladas anuales de residuos forestales, lo que generará «entre 70 y 80 empleos indirectos», que se sumarán a los nueve puestos de trabajo que creará la puesta en marcha de la instalación.
En cuanto al destino de los pellets, García señaló que la sociedad, que ha invertido 7,5 millones de euros en este proyecto (que ha contado con fondos mineros y ayudas de las administraciones regional, estatal y europea) espera que Asturias se convierta en su principal mercado: «Cada vez hay más calderas de biomasa», afirmó. Sin embargo, tampoco renuncian a comercializar su producción en el conjunto de España e, incluso, en territorios que consumen grandes cantidades de pellets, como Italia o los países escandinavos.
Fuente: La Hora de Asturias
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