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La titular del Juzgado de Instrucción 2 de Redondela ha dado un paso más en las diligencias del incendio forestal intencionado que el pasado 12 de agosto costó la vida a dos brigadistas que intentaban sofocarlo en Fornelos de Montes. La investigación abierta para identificar al autor del incendio y del doble homicidio se ha ampliado para determinar si, además, existió algún tipo de negligencia en el operativo de extinción desplegado por la Xunta.
La magistrada ha imputado por un posible delito contra los derechos de los trabajadores a los responsables de las dos brigadas que acudieron a apagar el fuego en el que murieron Julio Martínez da Silva, de 27 años y vecino de Tomiño, y Rodrigo Amo González, de 35 años y vecino de Nigrán. La juez les tomó ayer declaración durante más de tres horas en condición de imputados para salvaguardar sus derechos de defensa, aunque la Fiscalía, con los informes actuales elaborados por Xunta, Guardia Civil e Inspección de Trabajo, no ve indicios de delito, aunque sí numerosas lagunas en un complejo incendio que conviene aclarar.
A media mañana llegaban a la sede judicial el capataz de la brigada de la empresa pública Seaga, dependiente del Gobierno autonómico y a la que pertenecían las dos víctimas, y un agente forestal del retén de la Xunta. El interrogatorio judicial, en el que estuvieron presentes sus abogados y los letrados que ejercitan la acusación particular en nombre de las familias de los dos fallecidos, finalizó pasadas las dos y media de la tarde.
En los pasillos de del juzgado redondelano esperaban compañeros de la misma brigada contraincendios dispuestos a testificar sobre lo ocurrido aquel trágico día, si bien su interrogatorio se pospuso a la espera de determinar quién de los dos agentes forestales que formaban el retén de la Xunta dirigía la extinción, pues solo uno fue citado como imputado.
En principio la juez de Redondela mantiene en las mismas diligencias tanto la investigación abierta para dar con el autor del incendio como la del posible delito contra el derecho de los trabajadores, aunque previsiblemente se separarán.
El interrogatorio de los jefes de las dos brigadas contraincendios se centró en quién dio las órdenes y adoptó las decisiones que se tomaron en el lugar del fuego; en si los brigadistas disponían de medios adecuados y si alguien les ordenó introducirse en la zona donde quedaron acorralados por el viento y fallecieron abrasados. Las familias de las dos víctimas persiguen que se esclarezca todo lo sucedido, pues sospechan que los brigadistas carecían de medios para sofocar el incendio.
La madre de Rodrigo Amo, en respuesta a la concesión de una mención especial dada por una asociación con patrocinio del Gobierno a los "Fallecidos en la campaña 2010", muestra su indignación por el hecho de que ni siquiera se cite el nombre de las víctimas y reprocha que Seaga "emplea parados a los que con una formación inexistente, con unos horarios demenciales y con unos equipos de guardarropía de teatro, se manda a una muerte cierta".
Recuerda que su hijo, licenciado en Historia, se apuntó a un trabajo que consistía "en labores de prevención y extinción, pero no de intervenir en incendios de la magnitud del que se lo llevó, para el que no tenía ni preparación, ni medios". Insiste, además, en que el día que Rodrigo murió "mi hijo había llegado pasadas las 4 de la mañana, con una prolongación de horario de cuatro horas, lo que apenas sí le dejó tiempo para dormir, ducharse, comer algo y volver al tajo de nuevo, para perder su vida. Esas ampliaciones de horario, sobre la marcha, eran práctica habitual en la campaña", concluye.
La Fiscalía no imputa delito alguno de momento a los dos jefes de las brigadas que actuaron aquella noche al considerar que no hay base para hacerlo. Los informes apuntan a que los dos trabajadores fallecieron al cambiar el rol del viento. De hecho no estaban solos, sino acompañados por otros dos compañeros que salvaron su vida al retirar el camión motobomba que se había quedado junto al lugar del incendio.
Fuente: Faro de Vigo
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