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El bosque gallego, al igual que el vino, el queso o la leche, también tiene denominación de origen. Su seña de identidad, con todo, no figura en una marca o en un método de cultivo sino en su propio material genético. El centro de Lourizán lleva años clonando ejemplares únicos de árboles autóctonos que ahora utilizará la Fundación Paideia para abastecer a los viveros gallegos de lo mejor de nuestros bosques.
La amenaza de especies foráneas como los eucaliptos no empieza en los bosques gallegos sino en los propios viveros de los que se abastecen. Robles, cerezos y castaños escasean también como materia prima, incrementando el recurso a árboles que no siempre son los más adecuados ni para el territorio ni para las características de la comunidad. Para evitar precisamente que la regeneración del bosque autóctono falle desde la propia base, la Consellería de Medio Rural y la Fundación Paideia (dirigida por la empresaria Rosalía Mera) firmaron ayer un acuerdo de colaboración para fomentar y mejorar la producción forestal de algunas de esas especies que imprimen carácter al paisaje gallego pero que, sin un poquito de ayuda, corren el riesgo de sucumbir ante la feroz competencia de los árboles foráneos.
Ese déficit de material genético de primera calidad de los viveros gallegos explica por qué durante años el sector ha tenido que conformarse con ejemplares importados y "poco adecuados para el territorio" para abastecer y regenerar sus plantaciones, como apuntó ayer el conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez. Una tendencia que Xunta y Paideia tratarán de invertir ahora desde el laboratorio.
Para garantizar una producción de calidad y adaptada a las características del bosque gallego, los investigadores de ambas instituciones tomarán como patrones de referencia ejemplares de alto valor genético que clonarán en el laboratorio gracias a la técnica in vitro. Estas copias de árboles seleccionados por sus singulares características, como el tamaño, la longevidad o su resistencia a distintos tipos de enfermedades, permitirán no solo incrementar la disponibilidad de plantas autóctonas destinadas al abastecimiento del sector forestal sino que ayudarán a avanzar en la investigación para obtener un material genéticamente mejorado.
El Centro de Investigacións Forestais de Lourizán, dependiente de la Xunta, aportará los ejemplares que servirán de modelo así como el personal investigador, mientras que Paideia tratará de incrementar "de forma desinteresada" la producción forestal de especies autóctonas aplicando técnicas in vitro y trabajando en la mejora de los envases y tamaños de las plantas que se tomarán como referencia. El objetivo inicial es producir 2.000 cerezos al año en virtud del convenio firmado ayer y en el que Medio Rural invertirá 145.000 euros de aquí a 2013.
Tras la firma del convenio, Rosalía Mera destacó que se trata de un "proyecto ilusionante" y generador de "valor añadido" ya que se inscribe en la apuesta por el I+D+i de dos centros, el de Paideia y el de Lourizán, que trabajarán por primera vez juntos.
La Opiniçon Coruña
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