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El plan de empleo rural presentado por el consejero de Medio Rural, Aurelio Martín, con obras que rondan los tres millones de euros, no es suficiente para dinamizar el sector y compensar las pérdidas sufridas el año pasado. Esa es la visión de las empresas forestales, según explicó ayer Luis Enrique García, uno de sus portavoces y presidente de la patronal Asmadera.
La dirección de Política Forestal de la Consejería de Medio Rural destinará 2,8 millones para financiar 57 pequeñas obras y proyectos para la mejora de los montes de municipios y parroquias rurales, repartidas por toda la región.
García indicó ayer que, en general, el sector está muy descontento con la adjudicación de las obras. «Lo que ha salido a concurso son solamente trabajos menores, ahora falta el grueso de la inversión y las subvenciones para el mantenimiento de los montes, que van destinadas a los propietarios». Cada uno de esos apartados contempla inversiones de cuatro millones de euros.
Además, García critica la celeridad con la que la Administración regional ha convocado este año las pequeñas obras, que el año pasado no se adjudicaron en el mes de junio. «La medida es claramente electoralista», señala. A la vez, matiza que al sector todo lo que sea trabajo le viene bien. «Tampoco nos vamos a quejar, porque tal como están las cosas todo nos viene muy bien».
García también discrepa de la Administración a la hora de evaluar el número de empleos que podrán crearse con las nuevas contrataciones. Mientras que el Consejero estimó que las obras generarán unos 150 puestos de trabajo, el presidente de Asmadera señala que serán menos.
«Según nuestros cálculos el coste por puesto de trabajo es de 35.000 euros y no de 22.000 como estima la Administración». García señala que cada millón de inversión dará lugar a 28 empleos y no a 45, como indican los cálculos oficiales. En cualquier caso, manifiesta que se trata de la misma cantidad de puestos que se perdieron el año pasado con motivo de la grave crisis que atenazó al sector forestal asturiano.
Las obras de mayor envergadura correspondientes a 2010 se convocaron en noviembre y se firmaron entre el pasado diciembre y enero de este año. «Es una tomadura de pelo, con los retrasos se han perdido mas del 50 por ciento de los contratos, el sector estuvo casi parado entre mayo y final de año y no dio tiempo a recuperar el dinero», según García.
Martín anunció que el plan de inversiones comenzará a ejecutarse de forma inmediata y se extenderá a lo largo del año. El plan afectará a los montes de 35 municipios y 12 parroquias rurales, repartidos por toda la región. Se estima que gracias a la ejecución de este plan se mantendrán unos 150 puestos de trabajo.
Otra de las críticas de los empresarios forestales va dirigida al tipo de obras que incluye el plan de empleo rural. «La mayor parte no son estrictamente forestales y se corresponden más bien con estructuras rurales», explica García.
La superficie forestal de Asturias es de 715.147 hectáreas, que suponen un 70 por ciento del territorio total asturiano. De esas ellas, 330.898 están arboladas con distintas especies y 384.249 desarboladas, fundamentalmente con pastizales y matorrales. El plan forestal, con un ámbito de aplicación que va de 2001 a 2060 contempla aumentar la superficie arbolada hasta 523.384 hectáreas manteniendo las superficies de cultivos, prados y pastizales. García considera que el potencial forestal de Asturias no está explotado y cuenta con numerosas posibilidades.
El empresario valdesano explicará hoy sus propuestas en una charla que impartirá esta tarde a las siete y media, junto con el presidente de la Unión de Cooperativas Forestales de Asturias (UCOFA), Manuel Herías, en el ciclo sobre el sector forestal en Asturias organizado por el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA).
Las actuaciones en los montes y bosques asturianos pivotan sobre el plan forestal de Asturias, que tiene como uno de sus principales objetivos la mejora de la economía y la calidad de vida de la población rural, así como la consecución de un desarrollo económico adecuado mediante la producción y transformación de materias primas y la creación de nuevas actividades generadoras de empleo rural.
La gestión forestal en la región comprende un conjunto de actividades orientadas a obtener de los bosques un rendimiento económico, social y ambiental que sea sostenible en el tiempo.
La Nueva España
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