|
El 83% de los incendios forestales que se investigaron en la región durante el pasado año fueron provocados por pastores con la intención de regenerar pastos. Así lo indicó ayer el Fiscal de Medio Ambiente en Asturias, Joaquín de la Riva, durante su ponencia en la jornada sobre gestión del fuego en los ecosistemas ganaderos organizada por la Consejería de Medio Rural.
De la Riva señaló que tradicionalmente marzo es el mes en que más incendios forestales se contabilizan en la región y que el año pasado se investigaron en este periodo un total de 705, lo que supone el 38% de todos los que se registraron en 2010. Como ejemplo señaló que el 26 de marzo de 2005 se iniciaron 171 fuegos.
«Los incendios forestales son el delito medioambiental estrella en Asturias. Antes había impunidad, pero desde 2002 existen las brigadas forestales que investigan las causas de los fuegos», manifestó de la Riva, quien señaló que las penas que se imponen por este delito oscilan entre «uno y veinte años de cárcel en función de si se ha puesto en peligro la integridad física de las personas».
Por otro lado, y relacionado con el uso del fuego para la gestión de espacios, el coordinador de la Guardería Forestal, Jesús Díaz Riopedre, señaló que en 2010 se permitió en Asturias la quema de 274 hectáreas pero sólo se prendió fuego a 113, el 41%. El motivo principal son los pocos días al año -no más de 15- en los que se dan las condiciones adecuadas para efectuar estos incendios controlados sin riesgos.
Díaz Riopedre indicó que al año se ven afectadas por el fuego en el Principado cerca de 7.000 hectáreas, la mayor parte de ellas de matorral. «Las quemas controladas se efectúan para reducir el riesgo de incendios, quemando el combustible que hay en el monte, y para regenerar pastos», apuntó el técnico de la consejería, quien recalcó que estas prácticas están prohibidas en verano.
Francia y Escocia
En la jornada también participaron expertos escoceses y franceses, que expusieron sus experiencias. Graham Sullivan, del Scottish Natural Heritage, señaló que en su región existen leyes desde el siglo XV para evitar que el fuego dañe los bosques. «Hacemos quemas distintas dependiendo de si el uso que se le da al terreno es para pastos o para la caza del urogallo, actividad que es una importante fuente de ingresos en varias partes de Escocia». Graham apuntó que en los últimos cinco años quemaron de manera controlada 21.000 hectáreas y que en su país se incentiva económicamente a los propietarios que hacen un buen uso de las quemas.
En la región de los Pirineos galos, que cuenta con 2.700 explotaciones de ovino especializadas en la elaboración de quesos, se realizan al año cerca de 1.500 incendios controlados, que calcinan 20.000 hectáreas.
El Comercio
 |