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Más de la mitad de los 94.000 kilómetros cuadrados del territorio de Castilla y León son de masa forestal (bosque o pastizal), una realidad que los habitantes y las administraciones de la región deben aprender a mimar, pero también a rentabilizar. Expertos en el desarrollo rural se reunieron ayer en Valladolid para desgranar una a una esas oportunidades que ofrece el bosque que, en su opinión, continúa siendo «la asignatura pendiente» de la comunidad.
La iniciativa corrió a cago de la Red Regional de Desarrollo Rural Princal, una federación nacida en 1996 que, en la actualidad, agrupa a 36 de los 44 grupos de acción local que gestionan los programas europeos Eje 4 y Leader en la comunidad autónoma, y contó con la presencia de representantes de la Administración, empresas, promotores privados, asociaciones y fundaciones relacionadas con el medio ambiente y el sector forestal, entre otros.
«Esos espacios ofrecen múltiples posibilidades de negocio, lo que es sinónimo de generación de riqueza y de fijación de residentes en el medio rural». El vicepresidente de Princal, Eusebio García González, explicaba ayer que el objetivo de la jornada era, precisamente, poner en valor el recurso forestal como vector del desarrollo desde el doble prisma de la sostenibilidad y el aprovechamiento y recordaba que los bosques se encuentran en el medio rural, el 98% de la superficie de Castilla y León, «por lo que corresponde a sus habitantes, en primer lugar, la gestión y el aprovechamiento de esos recursos».
La biomasa como alternativa real de negocio y 'buque insignia' de la economía vinculada a los montes , la gestión sostenible del sector maderero, la dinamización turística del ámbito forestal, la micología, la resina o el uso público de los montes fueron algunos de los asuntos abordados en el transcurso del encuentro. En él se puso de manifiesto «la necesidad de unir esfuerzos entre todos para articular el desarrollo sostenible de la masa forestal mediante proyectos que superen las propias fronteras provinciales», en palabras del coordinador de la federación, Víctor Jolín.
Los ponentes abordaron también iniciativas concretas como el Plan de Desarrollo Rural Sostenible de Castilla y León o el proyecto MyasRC, una iniciativa del Gobierno regional para la regularización y comercialización de los recursos micológicos, que se puso en marcha en Soria y se está extendiendo tímidamente al resto de las provincias de la comunidad. Se subrayó asimismo la existencia de sectores emergentes relacionados con la agroalimentación, como la Castaña del Bierzo o las Setas de Castilla y León, que cuentan ya con sendas figuras de calidad, o la del Piñón de Pedrajas, todavía en lista de espera.
'Pinus pinea' vallisoletano
La tradición piñonera de Pedrajas de San Esteban, pero también la maderera de Íscar, encuentran su acomodo en esta apuesta por el gran bosque castellano y leonés, al que Valladolid contribuye con cerca de 40.000 hectáreas, fundamentalmente de 'pinus pinea', repartidas entre 39 municipios.
La vallisoletana Tierra de Pinares forma parte, también, de uno de los proyectos más ambiciosos en lo que a revalorización de los recursos forestales se refiere: la consecución del reconocimiento como Bosque Modelo. El Ayuntamiento de la segoviana Coca ha abanderado la iniciativa que pretende conseguir que las 127.000 hectáreas de pino resinero y piñonero repartidas entre Valladolid, Segovia y Ávila obtengan el visto bueno de la Secretaría de la Red Internacional de Bosques Modelo (RIBM). «Es una iniciativa muy interesante. El aprovechamiento de la resina que hace Coca es un modelo a seguir y un ejemplo de aprovechamiento forestal sostenible», destacó Jolín.
El Norte de Castilla
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