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La Galicia verde lo es cada vez menos. La lacra de los incendios ha cambiado poco a poco el paisaje de muchos rincones de la comunidad y solo en la última década 320.000 hectáreas de monte han sido pasto de las llamas, lo que representa el 16% de toda la superficie forestal de Galicia. El Colexio Oficial de Biólogos hizo ayer este balance con motivo del Día Internacional de los Incendios Forestales, una cita que aprovechó para alertar a las administraciones de que deben considerar el "alto riesgo de incendios" de la comunidad a la hora de diseñar sus políticas de gestión forestal.
Entre 2000 y 2009 se registraron en Galicia 81.228 incendios que afectaron en total a 319.916,3 hectáreas y de las cuales prácticamente un tercio se quemaron en el verano de 2006. Se trata de una superficie que, como explica la bióloga Otilia Reyes, profesora de Ecología de la Universidade de Santiago y experta en suelos, todavía no se ha recuperado y, en cualquier caso, dista mucho de su aspecto original. "Para la recuperación del matorral una década puede ser suficiente. Para la recuperación de una masa arbolada no", explica Reyes, que, por regla general, se muestra partidaria de dejar que el monte se regenere "de forma natural" aunque sea más lento en lugar de que lo haga el hombre a través de una repoblación, porque dependiendo de "cómo y cuándo" se intervenga, añade, "se puede hacer más daño que bien".
En cualquiera de los dos casos, Otilia Reyes insiste en que una década es poco tiempo para devolverle a un monte quemado su estado original y explica que, en todo caso, lo que encontraremos "será un bosque muy joven, incipiente". La lenta recuperación del paisaje afectado por el fuego no es, pese a todo, la única consecuencia de los incendios forestales. El Colexio de Biólogos de Galicia destaca las consecuencias ecológicas, ambientales y también económicas.
Como ejemplo, citan el reciente incendio de Bande, que el pasado 8 de abril arrasó 410 hectáreas de bosque en una zona de gran riqueza ecológica. Solo desde el punto de vista económico, inciden los biólogos gallegos, las 15.000 toneladas de material vegetal que estiman que se perdieron en el incendio de Bande podrían haber generado energía eléctrica "por valor de tres millones de euros".
Por todo ello, instan a la Administración a centrar la lucha contra los incendios en la prevención, con actuaciones orientadas a la "regulación ecológica del material combustible".
Faro de Vigo
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