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Brasil anunció este miércoles la creación de un gabinete de crisis para "sofocar" la deforestación en la Amazonia, tras divulgar cifras alarmantes de destrucción de ese pulmón verde y en medio de la discusión parlamentaria de una polémica ley forestal.
La ministra brasileña de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, alertó sobre una "espeluznante y atípica" deforestación de la selva, que entre marzo y abril llegó a mostrar pérdidas de 593 km2 de territorio.
"La orden es reducir la deforestación hasta julio. Este es un compromiso formal del gobierno, pues necesitamos cumplir las metas del Plan Nacional sobre el Cambio Climático", aseguró Texeira en una conferencia de prensa.
El gabinete estará formado por autoridades y especialistas del gobierno federal y del propio Ministerio, y representantes de los estados brasileños donde se registren elevados índices de deforestación.
De acuerdo con los números elaborados por el Ministerio basados en imágenes satelitales, unos 480 km2 de toda esa deforestación se concentran en el estado de Mato Grosso (centro oeste).
Este nivel de deforestación "es algo inusitado y yo no tengo aún una explicación formal. Sé que el gobierno de Mato Grosso está estudiando propiedad por propiedad para saber las causas de la devastación", declaró la responsable.
El gobierno prevé además castigos como decomiso de ganado para los productores que deforesten terrenos en sus propiedades.
"Las personas están en la selva y creen que pueden deforestar impunemente porque nadie los está viendo. Pues nosotros estamos viendo", advirtió por su parte el ministro de Ciencia y Tecnología, Aloísio Mercadante.
Entre enero y mayo, el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ibama) realizó operativos para detener deforestaciones ilegales en la región amazónica, decomisando 5.400 cabezas de ganado y embargando cerca de 47.000 hectáreas de terrenos, según expresa un comunicado del gobierno.
Las alarmantes cifras llegan en medio de la discusión de una polémica ley que enfrenta a agricultores y ambientalistas en el Congreso, sobre el criterio para determinar las áreas a ser preservadas. El último debate, la semana pasada, fue aplazado por falta de acuerdo.
Los ambientalistas ya alertaron que la ley no recuperará suficiente superficie de bosque y promoverá más deforestación. "El principal gabinete de crisis tiene que ser instalado en el Congreso", ironizó Rafael Cruz, de la ONG Greenpeace.
"Deberían más bien instalarlo en la Cámara para evitar la aprobación de esa ley nefasta que atenta contra las metas ambientalistas asumidas por Brasil internacionalmente", añadió en diálogo con AFP.
El otro gran proyecto de Brasil en la Amazonía es la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte, destinada a ser la tercera mayor del mundo, que ya fue objetada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y que despertó fuertes protestas de grupos indígenas y ecologistas.
Brasil se comprometió en la cumbre del clima de la ONU en 2009 a reducir sus emisiones de CO2, equivalentes entre 36% y 39% hasta 2020, con acciones concretas que significaban cortar en 80% la deforestación amazónica, 40% la de la sabana, y reducir las emisiones en agricultura, siderúrgica y energía.
AFP
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