|
F. G. G., un pastor riojano de 30 años, titular de una explotación ganadera de quinientas ovejas, comparecerá hoy ante un jurado en la Audiencia Provincial acusado de provocar ocho incendios forestales en enero de 2007. Por este delito, le piden dos años de prisión y una multa de 2.250 euros, además de indemnizar a la Mancomunidad de Villavelayo, Mansilla y Canales con algo más de cien euros (por impacto ambiental y pérdida de productos naturales) y a Medio Natural del Gobierno riojano con 413 euros (por gastos de las labores de extinción).
Según el escrito de acusación de la Fiscalía, el imputado había denunciado ante los agentes forestales las muertes y los daños que los lobos habían provocado en su cabaña ganadera. Con el propósito de acabar con el hábitat de estas manadas, decidió terminar con el cobijo que les proporcionaba un denso matorral de retama, rosal silvestre y zarza existente en las inmediaciones de su finca. Los objetivos eran, de un lado, limpiar la zona de broza y maleza para facilitar el tránsito y la recogida de sus ovejas; y de otro, eliminar la presencia de los lobos y matar cuantos ejemplares pudiera.
Según la Fiscalia, F. G. G., empleando como antorchas ramas de retama cortadas a las que había prendido fuego, y desplazándose con una motocicleta por una pista forestal prendió ocho fuegos distintos en otros tantos focos, localizados en un radio de quinientos metros, propagándose el incendio a favor de la pendiente, que oscilaba entre el 45% y el 77%, y afectando a pasto y matorral.
Las condiciones meteorológicas del día y la rápida actuación de los servicios de extinción (los fuegos se detectaron a las seis de la tarde, en tres cuartos de hora estaban controlados y para las 19.30 habían quedado extinguidos) propiciaron que la superficie afectada por el fuego no excediera de 0,34 hectáreas de monte bajo y matorral. Las pérdidas ocasionadas se cuantificaron en 519 euros.
El acusado fue localizado por los agentes de la Guardería Forestal quince minutos después de detectado el incendio, a cinco metros de uno de los focos, y rehusó colaborar en la extinción del mismo, aduciendo que tenía que recoger sus ovejas. El imputado abandonó el lugar en su motocicleta cuando el fuego ya había sido apagado.
El Correo
 |