Publicado por: Mr.MacAnna
on 12, Jun de 2009
Etiquetas en: Sin etiquetas
Me causa asombro y estupor la persistente, absurda y mentirosa campaña de difamación que la prensa supuestamente "científica", y en perfecta concordancia con ella el estamento político autodenominado "progresista", mantienen desde hace ya bastantes años contra uno de mis más entrañables amigos: me refiero al vilmente calumniado y nunca bien ponderado gas carbónico, también llamado bióxido de carbono o simplemente, CO2.
Sucede que este vilipendiado caballero es lo que alimenta y mantiene sanos y lozanos a los bosques que constituyen mi fuente de vida y de sustento, y como tipo bien nacido que soy, no puedo menos que estarle profundamente agradecido por ello. Me propongo asumir su defensa, y conste que entiendo perfectamente que no hay nada más difícil ni más ingrato que emprenderlas contra la ignorancia y la superstición, que no puede atribuirse a otra cosa la persistencia y la contumacia con que se mantienen y retroalimentan los infundados mitos que se han creado respecto del CO2 en la mayoría de la población civil que nada puede ganar de ellos.
Comprendo que algunos inescrupulosos están haciendo pingües e injustificadas ganancias con el fraude; otros los hay que se autoperciben como apóstoles de una cruzada salvadora; los unos me provocan desprecio, y los otros, risa, pero no encuentro risible ni chistoso que una inmensa mayoría de personas, confundidas por la ignorancia y adormiladas por la más cándida buena fe, estén siendo engañadas y manipuladas para el provecho de unos pocos.